jueves, 27 de marzo de 2014

7 Razones para donar a The Sound of Ill Days


1. La película se inspira y hará homenaje a los dramas amorosos llenos de humor de la nueva ola francesa (Francois Truffaut, Jean-Luc Godard, Eric Rohmer) y al cine de relaciones nuyorquino (Woody Allen, el primer Spike Lee, Noah Baumbach, Edward Burns). Nos tomaremos la bromas del amor en serio y filmaremos en hermoso blanco y negro.

2. Como es habitual en las producciones de El kibutz del deseo, las fronteras entre realidad, sueño e imaginación serán frágiles y flexibles. El teaser/trailer ya es una muestra de ello.

3. El cast esta compuesto por miembros de tres de las compañías de teatro más arriesgadas, entretenidas y encantadoras de la ciudad de Nueva York: Caborca, Dangerous Ground y One-Eighth, así como colaboradores habituales de El kibutz del deseo.

4. La película es tanto en español como en inglés. Seremos realistas linguísticamente. Los personajes puertorriqueños hablaran entre sí en español y los gringos en inglés, claro. El spanglish y el code switching serán tratados también.

5. Los locations de la película serán en barrios poco retratados de Brooklyn como Prospect Lefferts Garden, Flatbush, Bed-Stuy o Crown Heights. Nos acercaremos a ellos en un estilo casi documental. Será una gran manera de ir conociendo el Brooklyn profundo.

6. La música de la película será compuesta por bandas de la escena independiente de Puerto Rico, Nueva York y San Francisco. Pueden empezar a disfrutar el soundtrack con este track de Demonsleeper (Alexandra Buschman):

www.soundcloud.com/demonsleeper/the-sound-of-ill-days-for-dax

7. The Sound of Ill days retratará y será en sí misma una muestra de la brega y los retos del artista independiente en Nueva York. Keeping it real!


Para conocer nuestro proyecto y donar visita nuestra página de Indiegogo:

www.indiegogo.com/projects/the-sound-of-ill-days

viernes, 14 de marzo de 2014

Elogio a Estrella

Cuando el alma de un ser querido se nos escapa, nuestro corazón da vueltas sin saber como asentarse. Las palabras empiezan a aflorar salvajes, casi como matojos que hincan. Queremos acceder a las frases que nos permitan delinear la grandeza del ser que parte hacia nuevas mutaciones, sin embargo, no siempre encontramos esas palabras con facilidad. Hay algo que supera el decir y que nos nubla el sentimiento. No por ello toca callar.
Estimados amigos, estamos reunidos para despedir a mi fiel compañera Estrella. Mi perrita se supo ganar el cariño y el respeto de sus amigos y de todo aquel que se cruzaba con ella. Supo transmitir una alegría casi infantil que contagiaba a todos. Transparente como solo un can puede ser, fue una amiga que amaba con certeza. Tal vez, esa haya sido su mayor virtud.

Fallece Estrella después de un extenso y triste padecimiento que puso a prueba todo su carácter. Sé que ahora forma parte del universo entero, circulando con los bellos satélites.

Desde el primer día, Estrella y yo fuimos inseparables. Ha sido mi relación más larga. Nos queríamos sin egoísmos. Dormíamos cerca, ella en una alfombrita, y yo arriba en la cama. Estrella era mi reloj despertador y mi primer buenos días del día.

Estrella fue un regalo de mi abuela. Una amiga de su iglesia estaba regalándolos. Al recibirla, lo primero que hice fue explicarle que aunque en este mundo algunos le dan importancia al color de la piel y a unos rasgos físicos determinados, todos somos iguales y venimos del mismo polvo. En resumen: que nadie la menospreciara, que no menospreciara a nadie. La vida la había bendecido al ser sata porque los satos tienen un sistema inmunológico fuerte, tienen un carácter achispado y nunca padecen de rash.

A Estrella le gustaba escuchar flamenco cuando íbamos a la playa. Yo le ponía su traje plateado, la montaba, subíamos el volumen del Cigala y a la carretera. Estrella sacaba su cabeza por la ventana y aullaba al viento acompañando la guitarra. En la playa se alegraban al vernos. Los perros la olían por todos lados y los muchachos se me acercaban a hablarme de surf. Mi amiga Celeste y Rayo, su chow chow, a veces nos acompañaban. Estrella adoraba a Rayo. Los dos se iban a chapotear y a ladrarle a las olas, mientras Celeste y yo hablábamos de nuestras cosas. Nos quedábamos hasta que caía el sol. La perra era fanática de los atardeceres.

Aunque me da tentación, no puedo decir que Estrella era perfecta. Siempre tuvimos conflictos viendo películas. Al parecer el cine la irritaba. Estrella le ladraba a la pantalla y yo no entendía nada. Luego me tenía que inventar las tramas. Una peli con disparos y persecuciones terminaba siendo un romance épico bajo mis ojos. Perdía el tiempo tratando. Los ladridos no me dejaban disfrutar. Al menos eso me ayudó a leer más. Como no podía ver televisión, leía novelas gordas como Anna Kerenina o Great Expectations.

Aunque del cine no quería saber nada, Estrella era loca con la música. Por un tiempito tuvo una banda con mi vecino Ramiro. Él es violinista de la sinfónica. Cada vez que Estrella escuchaba ese violín se ponía a cantar auuuau uuauuau uuuuauauuuauuau uauuauua uuauuauuauua uauauauauauauu. Más de una vez Ramiro tocó a mi puerta pidiéndome que controlara a la perra. Yo le decía: “Ramiro, la música nos pertenece a todos y si a Estrella tu violín la hace cantar, yo no puedo cohibirla de expresarse”. Ramiro se iba furioso. La sorpresa fue que un día volvió con el violín y un equipo de grabación. Se puso a jammear con ella, le añadió unos beats e hicieron una canción juntos. Yo los grabé en video y lo postié en Youtube. 13,500 views. 274 comments. Grabamos dos canciones más. Todas éxitos. Estrella fue uno de los actos en la boda de Ramiro y Valentina, una de las violas de la sinfónica. Luego de sublimes interpretaciones de Chopin, Ramiro llamó a Estrella al escenario y tocaron sus tres canciones. Sin menospreciar a nadie, yo me atrevería a decir que ese fue el acto que más activó a los invitados. Yo me sentí tan orgullosa, a pesar de lo difícil que se me hace ir a ese tipo de ceremonia…

Las bodas son raras. Una cartelera para ser observada por la comunidad; para mostrar bienes y la capacidad de entretener y embriagar a las masas. Mi amiga Jillian Lu, por ejemplo, se casó a la manera tradicional china, y ¿saben lo que hacían los familiares? Le ponían collares de oro en el cuello y decían cuanto les costó. ¿Cuál era el más caro? ¿El del primo o el de la hermana? La familia entera terminó peleando y tirando platos al piso. Y esa no fue la más algarete: Mi amigo Josué y su ahora esposa Sophie, se convirtieron al hinduismo recientemente. Su fanatismo con el país era tal que los llevó a imponer una costumbre hindi en su boda. En la ceremonia, Josué tuvo que quitarse los zapatos antes de llegar al altar. Una vez descalzó comenzó el caos. Todos los familiares de la novia trataban de robarse los zapatos, mientras la familia del novio trataba de protegerlos; una lucha campal. La familia de Sophie ganó y secuestraron el preciado par. El papá de Josué tuvo que entrar en negociaciones y pagar un rescate. Luego de la extensa actividad, tiramos a Sophie al río y bailamos alrededor de una fogata hasta que el fuego se extinguió.
Este año he ido a muchas bodas, demasiadas si me preguntan. Miren cómo soy espontánea y me caso en Las Vegas; Miren cómo me caso con mi gatita Trixie; Miren cómo me caso con un árbol; Miren cómo me caso bajo el agua, en Times Square, en el circo, tirándome de paracaídas, en un carro de carreras, en mi reunión de Alcohólicos Anónimos, en medio de una obra de Samuel Beckett. ¡Puñeta! de repente todo el mundo se está casando y a mí me da con estar sola. Ser la gran bachelorette independiente. Dedicarme a mí y a mi perrita…

Perdonen mi comentario. Sé que me fui por la tangente.

En adelante algunas horas del día serán más difíciles. Yo soy una madrugadora. A las 4:30 AM, bum, despierta como los búhos. A esa hora yo soy yo. No hay jefa ni clientas. Me tomo mi café, escribo en mi libreta y luego a caminar. Estrella siempre iba conmigo. Hacía sus necesidades y yo me ejercitaba. Las personas somos difíciles y llevarnos bien por mucho tiempo es complicado, pero lo que una tiene con un perro, eso es eterno. Yo podía hablar con Estrella de lo que fuera. Ella me escuchaba con atención, me lamía si le gustaba lo que le contaba o refunfuñaba si no. Yo sabía que ella estaba allí, toda presencia, completa en su amistad.

A veces rutinas como estas se salen de control.

El día del accidente empezó a la misma hora, 4 AM. Estrella dirigía la caminata. Esa madrugada se veían más astros de lo usual y yo le estaba explicando sobre las constelaciones. De repente, apareció un hombre con un gran danés gris. Acostumbrada a su amigo Rayo, Estrella se fue corriendo a oler al gigante. Al gran danés no le gustó que Estrella le oliera el culo y virándose, la agarró por el pescuezo. Estrella chilló y yo corrí gritando hacia ellos. El perrote la sacudía. El hombre partió una rama y le dio tres cantazos. El gran danés la soltó y Estrella huyó asustada. A mí me dio un ataque de llanto y el dueño del danés se empezó a disculpar. En ese momento escuché un frenazo, una chillada de gomas y un grito agudo. Le dieron. Salí corriendo y la recogí. Estaba viva pero sangraba. Estrella estuvo una semana hospitalizada. Cuando salió tenía la cadera enganchada a un carrito.

No podía moverse con el carrito pegado a la cadera. Ya que estaba baja de espíritu, me dediqué a contarle historias de ciencia ficción. En uno de estos cuentos una perra-robot proveniente del planeta Astranio, llegaba a la Tierra en una nave espacial. Su olfato era más fuerte que el de los perros terrestres. Podía detectar el aumento de adrenalina. Este poder le permitía salvar a los niños torpes antes que se cayeran de los árboles o de sus bicicletas. Le conté muchos más. Ella aullaba conmigo y le hacía olvidar por un rato lo mucho que le dolía.

No me interesa detallar las semanas en las que Estrella batalló. Su deseo de seguir con nosotros era más poderoso que su cuerpo. Estrella sabía que quedaban más paseos a la playa; canciones que grabar; citas con Rayo; caminatas en la madrugada; ocasiones para menear su rabo dorado o mirar en silencio al mundo. Aguantó lo mejor que pudo.

Enterré a mi perra bajo un árbol de mangó. Al lado hay un banquito donde me sentaré a leer novelas gordas y a esperar. Sé que los frutos serán más dulces el próximo año.


Nota: Esta no es una transcripción del espectáculo presentado por Kairiana Nuñez y compañía en la Casa Ruth de Río Piedras, sino mi aportación al collage performático- un relato en primera persona. Bailes, canciones, y acciones no están descritas, ni tampoco los cortes y añadiduras de Kairiana al texto.

Foto: Ricardo Alcaraz

miércoles, 12 de marzo de 2014

Crowdfunding The Sound of Ill Days


Check out our Indiegogo campaign


http://www.indiegogo.com/projects/the-sound-of-ill-days

The Film

The Sound of Ill Days follows Teresina, a struggling performance artist who supports herself teaching Spanish at a pre-school, and Patrick, a delusional writer and Twitter addict who works at a bookstore. Over the course of seven ill days, “ill” both in the sense of disturbed and its slang connotation of cool or exciting, their marriage tacitly enters a polyamorous phase. New sensual appetites are released and notions of internal and external stability are turned upside down. We watch the fabric of Teresina and Patrick’s lives unravels in this fluctuating state.

Beyond the love story, the film challenges preconceptions about Puerto Rican and American identity, inter-racial relationships, transculturation, media addiction and the working artist hustle.

The film will be directed by Rojo Robles and will feature cast members from Caborca Theatre and collaborations from emerging musical and visual artists from New York, San Francisco and Puerto Rico.

The People Behind
Founded by Rojo Robles and Veraalba Santa, El kibutz del deseo is a multidisciplinary artistic company that began in 2004 in San Juan, Puerto Rico and has been based in Brooklyn since 2010. Over the last decade we have produced plays, performances, short films, musical events and recently started to publish fiction. In 2013, we created a division, This Wave, dedicated to filmmaking.

Our first film was a dance-short called Mascando Brooklyn and was given a presentation at Puerto Rico’s Museum of Contemporary Art. We are currently in pre-production for our second film project, a feature called The Sound of Ill Days. Inspired by Rojo Robles’ 2007 stage play El sonido de los días perdidos, the film is a re-telling of that play’s absurdist love story with characters living in the multicultural Brooklyn landscape and experiencing the struggles and joys of New York City life. The screenplay was developed by Robles in Caborca’s Writing Workshop led by playwright/director Javier Antonio González.