viernes, 6 de diciembre de 2013

Documentales y perfiles en DOC NYC

El festival de documentales DOC NYC celebró recientemente su cuarta edición (14 al 21 de Noviembre ) consolidándose como el más grande evento dedicado a este género en los Estados Unidos. La oferta fue variada pero por casualidad, ¿popularidad? o quizás por una predilección propia (hasta este momento inconsciente), todos los filmes que vi fueron perfiles.
El “perfil” (profile) es un estudio a fondo de una persona o grupo. Aunque comparte ciertos aspectos con las biografías, el perfil no necesariamente busca cubrir o discutir la vida completa del sujeto sino retratar instantes y eventos relevantes de ésta y conectarlos con el presente. El perfil tiende a abordar la cotidianidad crasa y ofrecer detalles jugosos que permitan delinear al personaje escogido. Busca expresar intimidad y proximidad en el lector o si es un filme en la audiencia.
He aquí los vistos:

Finding Vivian Maier (2013)
Este documental hace la clásica pregunta acerca del ruido que hace un árbol al caer en un bosque solitario. Si no hay oído que lo perciba, ¿cuanto de ruido hay en ese ruido? En el caso de este filme no se trata de árboles cayendo sino de fotografías tomadas que nadie ha visto. Siguiendo esta idea: ¿cuánto de artista hay en alguien que no expone su arte?

La historia va como sigue: John Maloof (co-director junto a Charlie Siskel), un joven historiador, buscando imágenes para un proyecto, compra una caja llena de fotos y negativos en una subasta. Fanático de la fotografía se da cuenta del valor indiscutible de las fotos tomadas por una tal Vivian Maier. El joven cual detective empieza a investigar en el Internet. La Vivian acaba de morir y van a botar sus pertenencias acumuladas en un almacén. Maloof las recupera y descubre maletas y cajas con miles de fotos (más de 100 mil) de igual calidad. Lo que sigue es un trabajo de preservación y exposición. Las fotos son unas joyas y la fotógrafa es una genio de la fotografía urbana con una sensibilidad especial para con los marginados. El chico se obsesiona y decide ir tras el rastro de Maier.
Según avanza la investigación se va dibujando un enigmático y excéntrico perfil. Vivian Maier resulta ser una mujer solitaria que trabajó como nanny casi toda su vida, que vestía como hombre, fingía ser francesa y que llevaba a los niños que cuidaba a largos paseos en los que iba tomando fotos con una eterna Roleplex en el cuello. Todo el material lo tomaba para su propio disfrute y nunca intentó divulgarlo o triunfar en el mundo del arte. Aunque podríamos pensar en una Mary Poppins fotógrafa, el documental descubre que Maier era una descuidada y a veces cruel nanny, propensa a la apatía extrema y a una perspectiva mórbida del mundo.

Como audiencia se comparte con Maloof tanto su fascinación con las fotografías, como su curiosidad por la persona detrás del aparato. El documental financiado gracias a una campaña de Kickstarter busca preservar y consolidar el trabajo de Maier para la prosperidad. Gracias a la película tenemos la oportunidad de observar una parte sustancial de su trabajo. Ya galerías y museos han empezado a mostrar su obra y se siguen generando exposiciones en muchas ciudades.
Uno de los aciertos del documental es preguntar cuanto derecho se tiene a exponer una pieza de arte si la persona que lo produjo siempre lo mantuvo escondido. ¿Es explotación o una digna valoración a la labor artística? Aunque no hay indicios de que ella buscará un éxito de este tipo, su detallado desempeño artístico y empeño archivista señala hacia esa posibilidad.
La película es además y quizás sin proponérselo una reflexión acerca de la soledad y alienación urbana. Maier es tan marginal y desamparada como sus propios sujetos. No es de extrañar que también se dedicará al autoretrato.


Is The Man Who is Tall Happy? (2013)

Michel Gondry director francés de famosos videos musicales (Beck, Radiohead, Daft Punk, The Chemical Brothers, entre otros) y de los estupendos largometrajes Eternal Sunshine for the Spotless Mind (2004) y The We and the I (2012) siempre se ha caracterizado por sus conceptos visuales originales y desbordada imaginación. Su universo tiene algo gozoso y naive como si lo hubiera producido un niño creativo superdotado. El trabajo del francés se ha mantenido estimulante y hip a través de los años por su estilo artesanal de construir kalidoscópicas secuencias incluso en trabajos menos logrados como The Science of Sleep (2006) y Be Kind Rewind (2008). Este, su más reciente filme documental es un perfil sui generis del celebrado intelectual y profesor de MIT, Noam Chomsky.

En su nivel más sencillo el filme consiste en una extensa conversación en la que Chomsky cuenta aspectos de su biografía y explica algunas de sus ideas más importantes. En un nivel más complejo Gondry reflexiona sobre el artificio del género documental, sobre la relación entre entrevistador y entrevistado y sobre el proceso de edición en el cine. En un comentario meta-cinematográfico Gondry establece que quiere evitar una falsa sensación de autoridad sobre el tema o la presentación del sujeto Chomsky y para ello se decide trabajar el proyecto a partir de la animación de dibujos hechos a mano.

Como era de esperarse los dibujos son hermosos. Las coloridas ilustraciones animadas mantienen ese estilo de caja china o de cebolla, ya característico de Gondry, en el que una capa visual devela otra capa visual, que devela otra capa visual. La animación es hipnótica, placentera e incluso meditativa. Como espectador se me hizo fácil sumergirme en la intelectualidad dura inherente a la teoría lingüística. En los momentos biográficos la animación de Gondry le brinda ternura y cotidianidad a la figura quizás seca de Chomsky; y en los momentos más filosóficos facilita entender las obtusas ideas del escritor.

Uno de los logros de la película es mostrar la posibilidad de mezclar mundos dispares y establecer diálogos originales entre disciplinas. Con mucha humildad Gondry nunca pretende estar al mismo nivel intelectual riguroso de Chomsky. Su acercamiento parte de una intención muy personal de querer entender mejor las ideas del intelectual. Chomsky a su vez se muestra muy abierto al novedoso experimento de animación y cándidamente se humaniza frente al director y la audiencia. El documental es una acertada muestra de que la academia puede y debe romper su burbuja y relacionarse bajo nuevas formas con un público de otras esferas igualmente deseosas de aprender y colaborar.


The Punk Singer (2013)
Además de los trágicos Nirvana la escena punk de los noventa en el noroeste estadounidense produjo una de las bandas más importantes del final de siglo xx. Se trata de Bikini Kill, grupo liderado por la polarizante vocalista y activista Kathleen Hanna, a quien este documental le dedica un perfil cuidado. Con Nirvana y otras bandas de esta icónica escena musical, Hanna y Bikini Kill comparten el logro de revitalizar el punk y darle vigor y edge al entonces mustio y debilucho mundo pop blanco anglosajón. Ya con esto habría que celebrar la influencia de Hanna pero su aportaciones no se limitan a su energía sónica como bien demuestra este documental.

Kathleen Hanna es una figura clave en el desarrollo del movimiento Riot Grrrl del cual BiKini Kill llevaba el estandarte. Este movimiento cultural de amplio registro (música, literatura, teoría, performance, moda y artes plásticas) reclamó un espacio para las voces femeninas en el machista mundo del arte. Las Riot Grrl realizaron un corpus artístico prolífico hecho por y para mujeres. Políticamente adoptaron una filosofía feminista y queer sin concesiones. En el caso de Hanna esto se tradujo en un cambio paradigmático en las letras de las canciones punk tratando temas traumáticos como la violación y el abuso doméstico, pero también la celebración de la mujer como ente rebelde y contracultural en sí mismo. Hanna escribió fanzines, participó en exhibiciones y en desfiles anti-moda. En el escenario defendió el derecho de expresarse sexualmente sin que esto significara un llamado al abuso, e incluso impuso una regla logística en los conciertos en la cual las mujeres iban al frente, en vez de en la periferia, creando un bloque humano de protección. Al romperse Bikini Kill, Hannah fundó, con una propuesta igualmente feroz, Le Tigre, banda punk electrónica que continuó con el legado hasta 2005.

Este perfil dirigido por la cineasta Sini Anderson reivindica la persona de Hanna, atacada y mal comprendida en la prensa de los noventa. La distancia que ofrecen los años permiten entender mejor sus aportaciones y contradicciones. Aunque con una estructura tradicional de rock-cumentary, Anderson se enfoca sobretodo en las ideologías y prácticas promulgadas por Hanna y sostiene su homenaje a partir de entrevistas a feministas y mujeres músicos que validan la influencia de la artista en la lucha de los derechos de las mujeres dentro y fuera de la música. El documental resuelve además el misterio de su desaparición por cerca de ocho años. Hanna es paciente de un avanzado y mal diagnosticado lyme desease que la obligó a retirarse. Aunque la enfermedad no le permite mucha actividad Hanna decidió regresar a la música este año con un nuevo proyecto comprometido llamado The Julie Ruin. El documental es una gran manera de aplaudir su comeback.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Filmación del teaser para The Sound of Ill Days

El pasado domingo 24 de Noviembre del 2013 estuvimos filmando el teaser para el largometraje The Sound of Ill Days. El corto formará parte de una futura campaña de recaudación de fondos através de la plataforma Indiegogo. Con esta campaña El kibutz del deseo & This wave espera completar el budget necesario para costear la filmación del filme en verano 2014. Pendientes!

El kibutz del deseo & This Wave presents:
The Sound of Ill Days (Teaser)

Written and Directed by Rojo Robles
With: Veraalba Santa and Michael Barringer

Photography & Editing: Rebecca Adorno
Art and costumes:Roy Delgado
Music: Alexandra Buschman

jueves, 31 de octubre de 2013

Tres del New York Film Festival

Todavía estoy digiriendo el exquisito banquete cinematográfico de la 51 edición del New York Film Festival. Todas las películas vistas, nueve en total, meritan un artículo completo dedicado a ellas. Sería muy ambicioso y agotador-para mi y para el lector- cubrirlas todas en este escrito. Como ya empiezan a separarse de la exclusividad del circuito de festivales, según vayan apareciendo en las salas comerciales iré reseñándolas. Empiezo con estas tres.

12 Years a Slave
De manera quizás desafortunada, se me hace difícil desconectar esta película de la reciente Django Unchained de Quentin Tarantino. No tanto en cuanto al tono o ideología, sino en la inclusión del tema de la esclavitud. Luego de más de un siglo de cine los cineastas recién empiezan a revelar historias acerca de uno de los mayores traumas de la civilización moderna. Si Tarantino puso el tema en el tapete, Steve McQueen le dio su merecido tratamiento. Ambas películas retratan el horroroso viaje de un esclavo por varias plantaciones del sur de los Estados Unidos y el maltrato sádico de los amos blancos. Hasta aquí las semejanzas que simplemente remiten al más básico dato histórico. Donde Tarantino se decide por la mofa, el pastiche y los disparates al servicio de sus juegos meta-cinematográficos, McQueen, opta por mantenerse en un realismo gráfico de responsabilidad histórica y respeto literario. El filme de McQueen utiliza como fuente principal el testimonio escrito por Solomon Northup. Antes de la guerra civil, Solomon, un hombre negro y libre del norte, músico y padre de familia, es secuestrado y vendido como esclavo en el sur. La película relata su terrorífica odisea durante 12 años enfrentando todo tipo de crueldad física y psicológica.
La película ahonda en los muchos matices de las relaciones amo-esclavo y humaniza, ampliando el espectro de representaciones, a los personajes, desde la comunidad de esclavos hasta los terratenientes blancos. McQueen no opta por la fácil victimización del negro. Se enfoca en la fortaleza espiritual de los personajes y en la posibilidad de encontrar entereza de carácter inclusive bajo el peor de los yugos. En contraparte, con el amo blanco se ofrece una reflexión de las ideologías del racismo y de sus muchos puntos de quiebre. El terror a la otredad es uno de los temas más relevantes en 12 Years a Slave . Del blanco vemos su odio, envidia, locura y capacidad de violencia pero también en ciertos casos la compasión y solidaridad.

Interesantemente ambas películas, Django Unchained y 12 Years a Slave son proyectos liderados por un director blanco y por un afro-inglés, respectivamente. Las discusiones que han levantado ambos filmes son imprescindibles a la hora de pensar los conflictos raciales de la cultura americana, y en definitiva para poner el tema en el mundo del cine. Paradójicamente sigue faltando la visión de un afro americano. Este dato tristemente nos dice mucho del estatus del cine negro en los Estados Unidos.

Bastards
Claire Denis es una maestra del cine mórbido. Solo recordar la “canibalesca” Trouble Every Day (2001) o la ansiosa White Material (2009) y ya empiezan los escalofríos. Su cine es duro y sórdido igualado quizás con el de Michael Haneke o Catherine Breillat. Denis se dedica a tratar los aspectos más oscuros de la condición humana. Su nueva película Bastards (Les salauds) es otra adición a esta tendencia fílmica. Nuevamente la conexión temática entre sexo, perversión y muerte se establece. Los personajes se enredan en una trama trágica de mentiras y secretos horribles. Denis a pulido su estilo y muestra mucho aplomo a la hora de traer su propuesta de thriller. Los diálogos son mínimos y es la imagen la que domina la puesta en escena ya sea para mostrar, o en muchos casos, para ocultar. Las omisiones visuales y de palabras son herramientas claves para la creación del suspenso narrativo de Denis.

En Bastards, Marcos (Vincent Lindon), un capitán de barco, debe abandonar su vida en alta mar para investigar el suicidio de su cuñado y la violación de su sobrina. Marcos sospecha y trata de vengarse de un viejo empresario involucrado con su familia en asuntos turbios de prostitución y ceremonias sádicas. Como en los clásicos noir el investigador se enamora de la mujer equivocada: Raphaelle (Chiara Mastronianni), la esposa del empresario.
Lo interesante de la película es que el héroe a pesar de su valentía y sabiduría de calle no esta a la altura del horror de la situación y de los requerimientos para combatir a los hijos de puta que hace referencia el título. En este sentido es una película sobre el fracaso del héroe.

El soundtrack de la banda inglesa Tinderstick, el pietaje crudo de video y la presencia de sus actores fetiches Alex Déscas y Grégoire Colin, hacen de ésta una pieza altamente representativa del universo truculento de la cineasta.


Blue is The Warmest Color (La vie d’ Adèle)
Creo que desde que ganó la Palma de Oro del más reciente Festival de Cannes, Blue is The Warmest Color se ha convertido en la película mejor cubierta por la prensa en el circuito de festivales. Mucho se ha dicho y se ha celebrado de este filme que en líneas generales retrata el despertar sexual gay y la transición entre adolescencia y adultez de una joven francesa de clase media baja. Se ha mencionado hasta la saciedad lo de ser un épica lésbica (3 horas de metraje) que normaliza, para bien o para mal, el tema homosexual. También se ha atacado o defendido la duración de las escenas de sexo y el derecho de un hombre de apropiarse de una historia sobre la feminidad. Ciertamente hay que decir que la película conmueve a audiencias fuera de los ámbitos queer; que las escenas de sexo son gráficas y largas (aunque están filmadas con una estética que se aleja de porno burdo y, a mi parecer, se justifican en tanto muestran la química sexual de la pareja); y, aunque lo del género del director y su capacidad para comprender a cabalidad el tema, resulta sospechoso, en su defensa diría que Adellatif Kechiche asume una perspectiva humanista e universal llamando la atención de la audiencia hacia el deseo que se genera entre la pareja protagonista, y no tanto hacia una posible definición de la feminidad o el lesbianismo.

Aparte de estos debates, quisiera resaltar varios aspectos que me llamaron la atención. El filme se desarrolla en la ciudad industrial y estudiantil de Lille. Aunque esta ciudad del norte de Francia en muy pocos momentos es retratada por el director quien prefiere las tomas cerradas, algo de su ambiente liberal y cosmopolita se trasluce en todo momento. Es por ello que el tema de la homosexualidad parece no ser tan traumático y aunque no deja de existir el “bullying “escolar y la necesidad de ocultar por momentos las preferencias sexuales, los personajes se mueven libremente por las calles viviendo su relación frente a todos. Esto le permite a Kechiche acercarse y desarrollar la relación en tanto historia de amor más allá del tema y los issues gay (siempre presentes pero no dominantes).
Otro aspecto de relevancia sobretodo en la última parte de la película es el enfrentamiento entre una clase artística de élite y la clase media trabajadora. Adèle es una chica inteligente y de gustos literarios que prefiere una vida al margen del arte como maestra de niños. Emma por el contrario es una artista en búsqueda del éxito que se rodea en todo momento de intelectuales snobs y artistas plásticos. La relación entre Adèle y Emma funciona a la perfección dentro de la cama y mientras Adèle es estudiante, pero una vez ella se convierte en maestra y viven una cotidianidad juntas, dejan de encajar en los respectivos mundos. Pocas películas han retratado tan bien este choque no tanto de trasfondos económicos sino de bagaje e intenciones intelectuales artísticas y como dan al traste con el amor de pareja.

Muchos más temas son posible desarrollar. Definitivamente la película es cautivadora y hermosa con un balance actoral, de puesta en escena y guión que la pone entre lo más alto del cine francés actual.

jueves, 24 de octubre de 2013

Conversatorios en el New York Film Festival


Inside Llewyn Davis


Joel & Ethan Coen, John Goodman and Oscar Isaac

Joel & Ethan Coen

John Goodman


Only Lovers Left Alive


Jim Jarmush

Tilda Swinton

Jim Jarmush & Tilda Swinton


Blue Is The Warmest Color (La Vie d' Adele)

Abdellatif Kechiche

Adele Exarchopoulos

Abdellatif Kechiche & Adele Exarchopoulos

miércoles, 18 de septiembre de 2013

50 años de desprecio

50 años han pasado desde que Jean-Luc Godard nos enseño las estupendas nalgas de Brigitte Bardot en Contempt. En una escena post coito y como introducción, una Bardot desnuda le pregunta a Michel Piccoli, su marido en la historia, si ama sus nalgas, sus muslos, sus tetas, sus pezones y boca. Piccoli responde afirmativamente a todas las preguntas (¿quien no?), la ama completa y trágicamente. El Film Forum le acaba de dedicar dos semanas de proyección restaurada a este filme clásico. Los cinéfilos hemos vuelto a hacer fila y regresamos otra vez a los cuestionamientos de la Bardot.

Contempt es lo más cercano a un filme comercial en la obtusa y erudita carrera del cineasta francés. En 1963 en plena popularidad “nouvelle vague” Godard se dio a la tarea de filmar en cinemascope su primera producción internacional con un elenco de estrellas.

La película esta basada en la exitosa novela homónima del escritor italiano Alberto Moravia. Hay que hacer la salvedad que aunque fiel al argumento, Godard sustituye la indagación psicológica de Moravia por un análisis meta cinematográfico. Si Contempt va de algo no es tanto de cómo se pierden los lazos de amor sino de cómo se filma una película de este tipo. Estipulado esta desde el principio: el primer plano de la película es un encuadre fijo del cinematógrafo Raoul Coutard trepado en un dolly mientras sigue a una de las actrices.

Es el juego del filme dentro del filme lo que privilegia Godard con el pretexto de contar el desaliento amoroso de la pareja. Dos historias corren paralelas. Por un lado la degradación artística ocasionada por el cine comercial y por otro, la de un hombre mediocre con un fallo de masculinidad. Ambas son importantes y están entrelazadas pero en definitiva la historia sobre el cine sale victoriosa.
Jean-Luc supo muy bien adaptar el material del relato (un escritor contratado para re-escribir una adaptación más comercial de La odisea) para describir los tormentos suyos al enfrentarse a los magnates de la producción Joseph E. Levine y Carlo Ponti. En la película un odioso productor americano, interpretado genialmente por Jack Palance, se inmiscuye en la decisiones del cineasta Fritz Lang (haciendo de sí mismo) con tal de trivializar el clásico de Homero. A la vez, urde un plan de seducción para robarle la mujer al guionista.

En la ficticia producción (espejo de la misma película de Godard) las acciones del productor son inescrupulosas y afectan el bienestar de todo el crew. Por su parte el autor Lang, con paciencia Zen, debe aguantar los antojos de último momento tratando de mantener su visión filosófico-poética de la obra. En otras palabras Lang=Godard. Los roles están bien establecidos en esta dinámica. Es quizás Paul, el guionista, quien no sabe ajustarse a la filmación ni cumplir con lo que se espera de él como escritor y esposo. Profesional e íntimamente Paul termina siendo pisoteado por la industria. Tanto su guiso de guionista como su matrimonio se viene abajo. Paul no logra entender la visión de Lang ya que se adhiere a la versión del productor más cercana a lo que esta viviendo con su esposa. Sin encontrar su propia motivación en el proyecto no logra escribir. Camille no sólo le reclama su incapacidad de protegerla del avance sexual del productor, sino también su falta de aplomo a la hora de escribir o elegir su postura artística. Esas parecen ser las claves de su desprecio. Sin darse cuenta Paul comete un suicidio artístico y amoroso.
Interesantemente ficción y realidad se juntaron. En la ficción el destino libera a Fritz Lang del productor y del inseguro guionista pudiendo filmar sin obstáculos su versión de la historia. Mientras Godard en la realidad, a pesar de la maquinaria comercial, terminó con una de las películas más logradas de la época y de su carrera. ¿Amamos a Contempt? Creo que la respuesta general es afirmativa, por algo se sigue revisitando y celebrando incluso si es por razones que en su momento mortificaron a Godard. Veamos:

Factor #1 Brigitte Bardot

Aunque en el cénit de su popularidad como sex symbol, Bardot logró bajo la dirección de un reticente Godard encarnar a una Camille de fiereza interna y matices. Godard quién no la quería desnuda en la película tuvo que aceptar el deseo de los productores logrando con las escenas de desnudos un balance de erotismo intelectual pocas veces igualado en el cine. La rubia se alejó de la interpretación simplista “trophy wife” que muchos hubieran instigado. Por los distintos niveles de ansiedad matrimonial que Bardot logra articular, entendemos la psicología compleja que comunica el texto de Moravia y que Jean Luc trató de extirpar. El intercambio resultó excelente: una actriz de las masas le dio visibilidad a una película difícil y dura y la película a su vez le demostró al público que Bardot podía cargar una trama seria.

Factor #2 Cinesmascope
A pesar que Godard detestaba la idea de tener que filmar en el apoteósico cinemascope, la hermosa fotografía de Coutard, en contraste con la intimidad de la historia es uno de los mayores logros del filme. El brillo de los colores en los decorados, el baile de los actores con la cámara y la vastedad de los paisajes soleados de Capri son puro placer estético en pantalla grande. La visual es en todo momento evocadora y funciona como contraparte a lo hermético de los sentimientos. Una película como The Master de Paul Thomas Anderson, por ejemplo, le debe todo a este estilo fílmico. Así mismo, las contantes tomas abiertas en dolly se volvieron a partir de esta película en marcas de la firma Godard.

Factor #3 La novela/el guión
Reconocido por masacrar libros y usarlos como le da la cabrona gana, Godard se mantiene fiel a la novela de Moravia contando el colapso matrimonial de Paul y Camille de principio a fin. Acostumbrado a filmar sobre la marcha y con abundante improvisación, es una de las pocas películas de este director que contó con un guión desde el principio. Probablemente por esta misma razón es su película con mayor cohesión. Las características de su cine más conceptual ya están aquí: las citas a filósofos y poetas, los personajes leyendo de libros o los comentarios sobre teoría del cine. Sin embargo en Contempt están orgánicamente integradas a la trama. Otro logro de este guión es la escena de la discusión de la pareja que se extiende por 32 minutos sin cambiar de espacio. Aunque exasperante estoy seguro que esta riesgosa secuencia sentó las bases para el trabajó de Bergman en Scenes from a Marriage, de Woody Allen en Husbands and Wives entre otras, o la más reciente Before Midnight de Richard Linklater.

Factor # 4: El multilingüismo
Para evitar que le doblaran la película Godard dejó a los actores hablar en sus idiomas de origen. Inglés, francés, italiano y alemán se entremezclan en todo momento y los subtítulos se utilizan cuando es necesario. Godard incluso incorporó exitosamente el personaje de la traductora de Jack Palance y Fritz Lang. El realismo idiomático es un elemento extrañamente reciente en el cine y de hecho poco utilizado o avalado por las productoras sean europeas o americanas. Usualmente el doblaje es el rey o la utilización de actores nacionales haciendo de extranjeros. En el mejor de los casos la utilización de frases o palabras sueltas en el idioma de afuera. Contempt esta super adelantada en el tiempo a este respecto y sigue siendo un modelo excelente de cómo trasladar al cine una experiencia lingüística globalizada.

Poder revisitar películas en pantalla grande es un privilegio de ciudades cosmopolitas y sus cinematecas. A menos que sea Star Wars la distribuidoras raras veces miran al pasado. Estoy consciente que ver Contempt de esta forma es prácticamente imposible en cualquier otro lugar que no sea Nueva York, pero quizás el re-escribir sobre estos clásicos es un pequeño paso para no olvidarlos y reclamar su importancia en nuestra común historia cultural.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Filmación en Brooklyn

El sábado 31 de agosto estuvimos Veraalba Santa, Roy Delgado y yo filmando un corto de video danza inspirado en la pieza Mascando Inglés de Viveca Vásquez. El corto formará parte de las actividades de cierre de la exhibición Conducta dedicada a la coreográfa en el MAC de Puerto Rico.