viernes, 23 de noviembre de 2012

DocNYC: Una visita al mundo del documental


Son pocas las veces en que podemos disfrutar de un festival de cine dedicado exclusivamente a un género cinematográfico. Es posible que la rentabilidad y buena afluencia de los festivales en New York permita que se puedan generar eventos cinéfilos de este tipo. Doc NYC es un ejemplo reciente. Este festival anual que celebró su tercera edición (8-15 de noviembre), se ocupa exclusivamente de mostrar documentales-la mayoría en estreno mundial- con la meta de dar auge y alcance al género. Con paneles, talleres, conversatorios con cineastas o incluso con los personajes objetos de estudio, Doc NYC es un evento que actualiza la presencia del cine de no ficción con una curaduría de altura, a la vez que ofrece una experiencia de aprendizaje tanto para el espectador, la prensa (mainstream e independiente) como a realizadores activos.
Cinecero fue invitado a cubrir varias de las proyecciones y la oferta fue muy estimulante. A continuación ofrezco unas pequeñas reseñas de lo visto en el festival.

Far Out Isn’t Far Enough: The Tomi Ungerer Story (2012)
Dir: Brad Bernstein

Este documental logra que uno agradezca la posibilidad del género de rescatar de la oscuridad a figuras injustamente olvidadas de la cultura. En este caso se trata del ilustrador y escritor francés-alemán Tomi Ungerer. Ungerer, quien tiene 80 años en el presente, se muestra como un señor excéntrico de una lucidez e inteligencia majestuosa. Oírlo hablar de su visión de vida, experiencias e incluso de sus traumas es un privilegio. Su presencia artística es contundente y muy honesta. El hecho que las entrevistas se llevan a cabo en su estudio le añade una perspectiva de intimidad creativa a todo el filme.
Una niñez traumática en la Alsace de la Segunda guerra mundial llevó a Ungerer a desarrollar un estilo oscuro y violento en sus dibujos- el concepto eje de su trabajo es el miedo-. Sin embargo, una vez se muda a New York en los 50 logra un cénit artístico con la creación de libros e historias de niños. Ungerer es alabado por contemporáneos como Maurice Sendak quien también es entrevistado. Su respetado trabajo infantil es solo una faceta de su obra. Junto a estos libros Ungerer se dedico también a la creación de afiches políticos contra la guerra y las luchas raciales de los sesenta. Crudos y de poderoso impacto, estos afiches logran una sátira mordaz a las hipocresías de la sociedad norteamericana.

Otro aspecto de su trabajo artístico son los libros e ilustraciones eróticas. Con temática kinky sado-maso, los libros resultaron escandalosos lo cual llevo a una censura general de su trabajo por las editoriales y bibliotecas. Con este rechazo masivo Ungerer se fue de NY y se retiro con su esposa e hijos a lugares remotos de Canadá, Irlanda y Francia. Dejo de publicar aunque no de trabajar. No es hasta finales de los 80 en que vuelve con un libro infantil y poco a poco se le empieza a re-valorar.

El filme de Bernstein con una calidad de producción encomiable, utiliza además de la mencionada entrevista, imágenes históricas de archivo, fotos personales y animaciones geniales del trabajo de Ungerer logrando un perfil/homenaje muy completo. El ritmo del filme es rápido y quizás para ciertos gustos sobre-estimulado y popero. Sin embargo esta decisión debatible de estilo no le quita al espectador la profundidad de esta figura literaria, ni que seamos testigos del poder curador del arte desde muchos niveles.

The Central Park Five (2012)
Dir: Ken Burns, Sarah Burns, David McMahon

Este documental es como evidenciar el horror. En 1989 cinco jóvenes afroamericanos y latinos se encuentran en el momento y el lugar equivocado: Central Park. Cuando una jogger blanca es violentamente atacada y violada, la policía de New York atrapa a los primeros que aparecen, estos chicos, y en el cuartel, a pesar que nada indica que ellos estén relacionados con lo ocurrido, los empiezan a torturar mentalmente hasta que logran unas confesiones falsas (dolorosas de ver), inculpándose del crimen. Ninguna de las confesiones hace sentido o coherencia con los datos reales del suceso, pero aún así son la estructura por la cual se articula un odioso circo mediático y judicial, evidentemente racista, que termina destruyéndole la juventud. Los cinco terminan en la cárcel pasando casi una década de sus vidas adentro. El verdadero violador confiesa años después, confirmando hasta el más mínimo detalle en la escena del crimen. Son absueltos públicamente en 2002, pero aún, a estas alturas, un grupo de abogados quiere re-abrir el caso para retomar los cargos.
Estamos ante un filme de lucha social. La agenda de este documental expositivo- lograr un documento de defensa y de apoyo público para los ahora hombres libres- hace que sea difícil evaluar este documental por otros factores (ritmo, edición, narrativa, creatividad visual, etc.) Para los cineastas lo importante es contar la historia en sí y no dejar duda de las injusticias cometidas (el metraje es reiterativo y excesivamente largo). El punto es declarar el suceso como una vergüenza social para New York. La historia es pertinente todavía con los constantes abusos del NYPD a estas comunidades raciales con el llamado “Stop and Frisk” que permite el hostigamiento policial a los jóvenes bajo pretextos prejuiciosos. En otras palabras esto podría ocurrir de nuevo muy fácilmente.


Iceberg Slim: Portrait of a Pimp (2012)
Dir: Jorge Hinojosa

Con el permiso de Alex Haley escritor-fantasma de la Autobiografia de Malcolm X y de la igualmente famosa novela Roots, no hay todavía otro escritor afro americano más popular que Iceberg Slim. Su memoria Pimp: The Story of my Life se publicó en 1969 y ha logrado vender millones de copias y ser traducida a una decena de idiomas. Robert Lee Maupin, su verdadero nombre, se hizo Pimp o proxeneta, a los 18 años en Chicago manteniendo este estilo de vida por 24 años. Además de administrar un negocio de prostitución, Iceberg vivió intensos episodios de violencia, adicción a drogas y cárcel. Es después de un período en confinamiento solitario que Iceberg decide reformarse. Cambiando su nombre a Robert Beck se muda a California y lleva una vida normal como esposo y padre de familia, fumigador y escritor hasta que muere en 1991.
En el documental, la historia del libro es contada por varias celebridades que lo admiran como Ice T, Chris Rock, Snoop Doog, Quincy Jones y en menor medida por otros escritores afroamericanos actuales y profesores de literatura. El documental hace un contexto histórico utilizando estas entrevistas recientes y algunas de archivo al autor. Mientras que la primera parte nos mueve por los sucesos más importantes de su vida, incluyendo la descripción de una praxis, estilo y ética del proxeneta, la segunda parte se ocupa de analizarlo en tanto figura literaria y hombre de familia. Una importante aportación del filme es la de mostrar como su esposa en cierta manera es la co-autora del famoso libro. Luego de acostar a los niños, Robert le iba contando verbalmente su vida mientras que ella iba mecanografiando lo escuchado. Iceberg Slim es celebrado en el mundo de la literatura por traer un lenguaje de la calle y mostrar aspectos sórdidos de la vida del negro en Estados Unidos. Ese lenguaje se logró gracias a ese proceso creativo de la pareja y es muy probable que aspectos de edición importantes vinieran de ella. Robert se mantiene publicando constantemente durante toda la década de los setenta (¿con el mismo proceso de dictado?) volviéndose un fenómeno de ventas paperback sobretodo en las comunidades negras. Muchas historias del blaxploitation vienen directa o indirectamente de su trabajo. La película enseña como su vida familiar no estuvo exenta de dramas y eventos dolorosos pero a lo mejor, luego de lo vivido como Pimp estos eran problemas menores para Robert Beck.
El documental es sobretodo un homenaje al escritor y su obra. Aspectos editoriales son cubiertos también lo que nos permite echar un ojo al mundo de la publicación. Un problema del filme es que en mi opinión se busca validarlo por medio de celebridades del espectáculo, mientras que otros escritores afroamericanos que quizás tendrían mucho que decir del autor, no son traídos a cuenta. Sin negar la aportación importante al mundo del hip hop, me parece que acercar la figura a contextos más literarios hubiera aportado mucho a la película llevando los lentes a grupos más recientes de escritores negros que no tienen la misma visibilidad lograda por el consagrado escritor.


Can’t Stand Losing You (2012)
Dir: Andy Grieve and Lauren Lazin

Andy Summers, ex guitarrista de la banda inglesa The Police, se une al club cada vez más concurrido de estrellas del rock que semi retirados les da con escribir una memoria. Hay grandes libros en este sub género de la autobiografía: Bob Dylan, Keith Richard o Eric Clapton han publicado sendos libros dedicados a sí mismos. A juzgar por el documental Can’t Stand Losing You, este no parece ser el caso de la memoria de Summers, o quizás el filme no le hace justicia, no sabría decir. Tomando de base su libro, la película hace recuento de la vida de Summers desde que inició su carrera en los sesenta en varias bandas de R&B y psicodelia, pasando incluso por The Animals. Una vez se separa esta última, Andy se queda abandonado en Los Angeles sin prospecto alguno. Pasan años, el tipo se casa, se muda de nuevo a Londres, tiene un hijo recién nacido y bum las circunstancias operan para que surja The Police. La banda triunfa sobretodo en Estados Unidos. Estrellato total, tours eternos, una lucha de egos rara, divorcio, separación lenta, Sting solista, bla bla bla reunión en 2007.
La manera de contar esta historia por los directores Andy Grieve y Lauren Lazin es bastante antiséptica como si quisieran limpiar la figura de Summers, que de por sí no esta sucia. Este documental tipo perfil no parece trabajar una perspectiva o filosofía de vida en concreto como ocurre con el de Tomi Ungerer o Iceberg Slim. Es correcto y sobrio. Quizás Summers es un tipo tan normal (lo cual no es algo malo) que sus memorias son poco jugosas o había un afán de no contar nada muy oscuro. De su abandono en L.A. a principios de los setenta no se dice nada, las peleas con Sting no se explican, su desajuste en los tours es meramente sugerido y su trabajo (excelente, por cierto) como fotógrafo es tratado como un simple hobbie. Sin quererlo, los documentalistas muestran a un Summers aburrido y triste, sin mucho que hacer o decir de la vida salvo tocar guitarra en la reunión (poco inspirada) de The Police. Me cuestiono si merecía la pena contar esta historia o si estoy acostumbrado a las narrativas de excesos rock and roll (alcoholismo, adicción, asesinatos, sexo demente, vandalismo, suicidio, “baby, where are my drugs”) que hacen que Summers no de la liga.

Me hubiese gustado participar y ver más del Doc NYC (la invitación a Cinecero seguía abierta) pero las circunstancias post-Sandy me lo impidieron. Con una oferta de casi sesenta películas de no ficción este festival/encuentro de documentalistas resulta importantísimo, sobretodo si pensamos que, salvo las pelis de Michael Moore y una que otra excepción, el género del documental rara vez ocupa las salas de cine. Este festival nos permite experimentar lo prolífico y valioso del género y quizás estimule a otras ciudades y públicos a poner su foco en él.

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