domingo, 3 de junio de 2012

La construcción del libro-objeto

** Celebrando la presentación de la novela el pasado viernes 1 de junio del 2012 en la librería McNally Jackson del bajo Manhattan, comparto el texto leído para la ocasión. La presentación fue muy hermosa e íntima. La conversación con Yarisa Colón resonó con mucha buena energía -como es habitual al compartir con ella- y el trabajó de los actores Javierantonio González, Veraalba Santa y Tania Molina (extrañamos a Pedro Leopoldo) me cercioró nuestro buen camino a través del tiempo en la escena y en la vida. Celebro con todos. **




Los desajustados
comenzó como un ejercicio de dramaturgia en un taller con el director y dramaturgo del grupo Malayerba, Arístides Vargas celebrado en San Juan en el 2007. En una de las sesiones Vargas hablaba de “oposiciones”: personajes que quieren lograr o tener una cosa pero se enfrentan a antagonistas o fuerzas que se lo impiden. Esa es la estructura esencial de la narrativa tradicional, el esqueleto clásico del cuento fantástico o de la mayoría de los guiones de cine y televisión. Según la teoría estructuralista todas las historias que leemos de alguna manera funcionan bajo esa premisa.

Analizando estas ideas en el taller saltó a la mente una cita del cineasta Jean-Luc Godard, que más o menos dice así: “Para hacer una película sólo necesito una mujer y una pistola”. Quise adaptar esa idea al ejercicio estructuralista que proponía Vargas. En mi caso la fórmula termino revolviéndose así: un escritor desesperado que quiere publicar; una secretaria obsesionada con el escritor; una pistola en la editorial donde lo rechazan. Aquel ejercicio terminó siendo un pequeño montaje de fin de taller que me mostró las posibilidades de una trama y un título como ese.

Esos bocetos nunca cuajaron como obra. La escritura no fluía en esa dirección. Por momentos me pareció estar bloqueado y abandoné ese texto. Un día casi como una visión se me ocurrió que de ese germen podía salir una novela corta. Impulsivamente hacia allá lance mis esfuerzos.

Ya que el título siempre fue Los desajustados, me pregunté ¿en qué reside el desajuste de este personaje escritor? Las respuestas empezaron a surgir: a Paliedemes lo impacta un rayo; sus procesos mentales se alteran por el accidente; su colección de cuentos es rechazada; su hermano adolescente esta en coma; su novia lo abandona; conoce a la susodicha secretaria obsesiva; vive en una Isla donde la locura impera. La novela fue encadenándose a partir de estos motivos.

Durante los años que dediqué a escribir la novela tuve dos trabajos que alimentaron mucho el desarrollo creativo del texto. En uno documentaba las historias de un grupo de ancianos y el otro se trato de editar la Revista del Instituto de cultura puertorriqueña.

Sin menospreciar la raíz de las vivencias y las emociones comunicadas, con los ancianos me enfrente a unas anécdotas que muchas veces parecían sueños o alucinaciones. En los relatos se mezclaban las guerras, la vida de inmigrante en los Estados Unidos, las clases sociales venidas a menos, la religión, las tragedias y traumas familiares, las alegrías y los triunfos de la supervivencia. Todo ello me inspiró para escribir la historia familiar de Paliedemes y los sueños de Manrique el hermano en coma. Quería que estos segmentos tuvieran cierto lastre fantástico, que ondularan en el terreno frágil de lo onírico, la memoria fracturada y el pensamiento mágico.

La coincidencia de trabajar también como editor en el Instituto de cultura puertorriqueña la tome como una señal a continuar el trabajo e investigar por experiencia propia los menesteres de una editorial. Esta experiencia me dio las herramientas necesarias para poder organizar la edición artesanal que recién estoy distribuyendo. El camino de un libro antes de su publicación es largo. La paciencia para lograr el libro definitivamente salió de ahí.

Los desajustados
es una novela episódica que utiliza herramientas y ambientes del género literario y cinematográfico noir. En ella se van yuxtaponiendo diferentes textos que componen juntos una tela de araña u hoyo negro que atrapa a los personajes en las circunvoluciones de un crimen. Como en toda novela negra las sombras del alma y la psíque son descritas. Los ambientes lúgubres abundan, el uso de alcohol y sustancias y una propensión a la violencia. Como propone este género, el realce de lo oscuro intenta crear un reflejo anímico del ambiente social, en este caso de Puerto Rico.

La narración dominante en tercera persona relata los sucesos que le ocurren a Paliedemes. Los estados alternos de conciencia que experimenta luego de ser impactado por el rayo se intensifican cuando conoce a Marcia, una secretaria en medio de una extraña confabulación de venganza.

La novela enlaza esta trama con los textos que le escribe el propio Paliedemes a su hermano en coma y con reflexiones poéticas que enfocan la acción dentro de unos paisajes internos.

Esta edición limitada de sesenta copias se trabajó en colaboración junto a Yarisa Colón y su Taller Asiray. Además de ser un espacio de creación rodante, el taller de Yarisa es un proyecto editorial independiente que se enfoca en el diseño y la confección de libros hechos a mano. La propuesta de Asiray es realizar ediciones limitadas, inspiradas en el contenido literario y visual del manuscrito. En la creación de los libros se utilizan materiales reciclables pensando en la producción de objetos literarios de manera sostenible y sustentable.

Los desajustados no sólo es un texto a leer sino también un ejemplar único y artesanal. Es un libro-objeto que propone una relación táctil y visual diferente con el lector. Propone un efecto de sinestesia difícil de generar en la producción en masa o el libro en formato digital.

Junto a Yarisa, tuve la oportunidad de decidir cada uno de los elementos envueltos: tamaño, formato, colores, tipografía, papeles y colocación del número de páginas. La búsqueda de esta edición es re-pensar el objeto-libro y la manera de relacionarnos con él. Como editor auto-gestionado me intereso meditar en las posibilidades del libro para irradiar un aura humana en todos los niveles de su confección. Incluso la portada diseñada por Félix & Adriana Adorno investigó las posibilidades del dibujo con las del diseño gráfico digital.

No soy fatalista al momento de pensar en el futuro del libro en tanto objeto de lectura. Pienso que los nuevos formatos pueden co-existir con los antiguos y que en todo caso es un momento ideal para ser creativos con la manera en que se confeccionan. Tengo la opinión de que es posible y necesario pensar la escritura no como una reproducción automática de discursos, sino como un puente posible hacia otras artes.

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