viernes, 4 de mayo de 2012

Primero de Mayo 2012- Nueva York

El Primero de mayo fue una oportunidad de tomar la ciudad y habitarla fuera de los circuitos y los vicios del Trabajo. Salimos para cerciorarnos que Nueva York y Manhattan, gran meca del capital, no sólo es edificios, bancos y corporaciones sino también un espacio poblado por humanos que cantan, escriben, pintan, enseñan, meditan, se levantan y sacuden las estructuras de la desigualdad. El trabajador no es sólo el que produce dinero sino el que canaliza su fuerza y energía por el bien estar de los suyos. Por eso celebramos. Salimos a la calle para encontrarnos. Para re-pensar la posibilidades de la realidad común y accionar con esfuerzo y creatividad. No podemos olvidar los atropellos de la historia y los sistemas de poder. Conocer de ello no da el aplomo necesario para hacer presencia y debatir. Los que participamos de las innumerables actividades del Primero de Mayo nos vimos envueltos en calles llenas de vitalidad compartiendo ideas, melodías, textos, materiales e imágenes. Así no puede ser la ciudad del día a día, nos hacen pensar. Pero mirando hacia adentro sabemos que esa es la verdadera razón por la cual trabajamos en esta urbe cosmopolita. Para poder alcanzar al otro, para conocer y aprender con el otro, para expresarnos junto al otro. Esa es la ciudad que queremos. La labor de los movimientos de ocupación es hacerse de espacios y de entenderse en comunidad. Es una labor ardua y continua indefinidamente, una práctica existencial. Ser parte del 99%, trabajar y luchar por el 99% es identificar quienes somos, quien nos rodea, con quien compartimos, observar las infinitas caras y empezar a reconocer vivencias que nos unen, tareas que queremos llevar a cabo juntos. El Primero de mayo permitió a esta ciudad, muchas veces desapegada y conformista, a verse reflejada, unos con otros, en sus distintas tribus y aún más, a saberse parte del mundo.

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