jueves, 29 de marzo de 2012

Las puertas cerradas: un recorrido por el libro Insideout de Sylvia Bofill

Nota: Este escrito fue leído como parte de la presentación del libro Insideout (Folium,2011) de Sylvia Bofill en el Museo de la Universidad de Puerto Rico el 28 de marzo del 2012


La llegada de un libro siempre es motivo de celebración. Celebramos la plasmación en un objeto de una manera de ver la vida. El libro documenta y hace palpable el paso de esa visión por nuestra mente individual y colectiva. No exagero si digo que la llegada de un libro teatral es motivo de mayores alegrías. Quizás por lo escaso de la oferta, la publicación de un texto dramático se vuelve un acto de rebeldía contra todo lo que identificamos como efímero en este arte, o lo que se considera como literatura.

A pesar de ser un trabajo muy personal, Insideout de Sylvia Bofill es uno de los primeros textos publicados que funciona como portavoz de una generación joven de dramaturgos que trabaja al margen del teatro comercial y oficial en Puerto Rico. No soy el primero en mencionar que la escena puertorriqueña de la última década atestiguó un resurgir de la dramaturgia. Nuevos escritores se nutrieron de las formas teatrales para proyectar sus historias y personajes revitalizando la maneras de hacer y concebir el teatro en la Isla. No creo que podamos hablar de un movimiento aunque sí de unas ciertas sensibilidades compartidas.

La dramaturgia a la cual me refiero y de la cual Insideout es muy representativa tiene unas características muy particulares, por ejemplo: utiliza un lenguaje cotidiano con destellos o instancias poéticas; la presencia de anglicismos o incluso de frases completas en inglés esta muy marcada; en el texto se generan momentos referenciales a otros artistas y escritores, generando unos enlaces culturales con otras obras y con las expresiones artísticas pop; se utilizan herramientas meta-teatrales comentando o cuestionando el acto mismo de la representación; hay una recuperación de la noción y las prácticas del teatro del absurdo pero filtrado por la experiencia caribeña- no se trata del sinsentido de la condición humana sino del sinsentido de las estructuras político-sociales occidentales y coloniales. Esta dramaturgia se interesa por personajes y situaciones subversivas y extrañas; La otredad resulta atractiva y se destaca una imaginería sexual, narcótica y alcohólica; Se examina la alienación y las derivas ideológicas y espirituales. El cuerpo en tanto creador de lenguaje toma protagonismo; y, entre otras posibles características, se rescata unas ambientaciones metafóricas que nos informan sobre el mundo interior de los autores, hablo de ese “adentro hacia fuera” que el título que nos ocupa denota. En otras palabras se continúa el camino que instauró el movimiento simbolista del siglo 19 y que recorre las muchas variantes de vanguardia en el siglo 20.

Bofill escribió esta obra durante los años que vivió en la ciudad de Nueva York. De hecho, la primera versión se escribió en inglés y el primer montaje se realizó in-site en un edificio de New Jersey. El libro que publica Folium es la traducción/transposición realizada por la dramaturga de aquel texto primigenio al espacio puertorriqueño. Si traigo esto a colación es para resaltar un aspecto del mundo encerrado en Insideout. El único espacio al que nos brinda acceso el texto es al de un pasillo en un edificio de apartamentos o sea, un espacio de tránsito ya que tampoco logramos ver lo que hay detrás de las puertas. Sabemos que estamos ante un lugar evidentemente urbano. Mientras que los espacios interiores mantienen un velo de secreto, el afuera se intuye como una cruel bestia que mantiene a los personajes enclaustrados con pavor. Aunque de carácter universal esa monstruosidad señala a la apoteósica jungla de edificios Newyorkinos. El aislamiento, uno de los conceptos-ejes de la pieza expresa esa esencia de la metrópolis como un espacio inconmensurable y agresivo que obliga muchas veces, ayudado por un clima invernal de espanto, al encerramiento. Otro factor que puede recordar a New York es esa constante búsqueda de los personajes de ser exitosos en sus empresas a cualquier precio. En la obra ese estatus se consigue atravesando el laberíntico umbral de La puerta con perilla dorada. Esa puerta principal es una entrada VIP. Pasar a ese espacio implica la corrupción del mundo interior de los personajes y de sus expresiones artísticas. Aunque podemos muy bien leer este símbolo en cualquier estructura jerárquica de poder, independientemente del país o la ciudad, me parece que ese deseo de triunfo inescrupuloso esta muy acorde con el problemático sueño americano exasperado hasta la última potencia en el capitalismo salvaje de New York.

En el ejercicio de pensar la obra desde Puerto Rico podríamos re-interpretar la aprensión al exterior y al Otro como el miedo a la criminalidad, a la violencia, al narcotráfico o los tapones. Y el sospechoso éxito que ofrece La puerta con perilla dorada como la posibilidad de acceder a la política, al trabajo bien remunerado, al poder de adquisición en los centros comerciales, al reconocimiento lucrativo y quizás gubernamental de los productos artísticos e incluso podría ser la posibilidad de emigrar a los Estados Unidos. Cualquiera de estas opciones son válidas y en su significación abierta reside la riqueza de los símbolos trabajados por Bofill.

Propongo ver esta serie de seis puertas como parte de un meta-universo. El meta-universo es un concepto trabajado en la astronomía, la filosofía o la psicología que propone un conjunto hipotético de múltiples y posibles universos los cuales componen todo lo que existe y existirá. A los universos dentro del meta-universo se le conoce como universos paralelos. Pensándolo así cada apartamento con su inquilino forma un universo que co-existe paralelamente con los otros. Y digo paralelamente ya que estos espacios interiores jamás son compartidos ni con la vecindad ni con la audiencia (quien habita en otro universo a su vez). Cada apartamento satisface una manera de ser y responder a la realidad. El pasillo más que un enlace entre los espacios funciona como una frontera con sistemas de control que separan a los habitantes de un universo con los del otro. Este control es más evidente en La puerta con perilla dorada ya que su entrada es franqueada por un sádico portero. Como en El proceso de Franz Kafka el portero es un mero representante de un poder mayor invisible, un escalón sobrevalorado dentro de la burocracia del sistema. Todos los personajes estructuran su deseo a partir de esta puerta. Es un objeto fetiche que activa la imaginación en la promesa de un goce que cada cual proyecta según sus carencias. Ellos toman con ansias la parte por el todo.

Kairiana Nuñez e Israel Lugo como Jacinta y Getty

Los personajes de Getty, el joven andariego y Jacinta, la drogadicta mantienen una presencia constante alrededor de La puerta confiando en que ocurra un momento de fuga o de benevolencia de parte del portero; el viejo ciego y su esposa plantean la posibilidad de entrar como un método lúdico de trascendencia del yo y de la pareja; los hermanos Hector y Richie son peones de limpieza de la corrupta organización; Rigoguina y Acecilia viven vicariamente en el pasillo comentando el ir y venir de los vecinos; el ermitaño Germinio y la muda Esmiria se hunden en un trauma de reclusión que les imposibilita siquiera el intento de acercarse a la puerta o el uno al otro.

En principio La Puerta de perilla dorada parece ser la columna vertebral de la pieza y hasta cierto punto lo es. Pero Insideout no se limita a unos personajes en búsqueda de estratos superiores de existencia. La obra también facilita que podamos conocer aspectos intrínsecos de los personajes más allá de La puerta. Bofill alimenta el conocimiento de los universos paralelos y hace un diagrama de unas vidas incapaces de superar la individualidad: Acecilia vive enfundada en los prejuicios que le impone su marido; La muda más que muda esta silenciada por medio del maltrato; Germinio ama la posibilidad del amor desde sus poemas; Rigoguina desespera por compañía; Getty por carnalidad; Jacinta por alguna ternura; La pareja mayor busca superar los extravíos de su gastada relación. El malestar y un deseo escapista es quizás el único elemento de unión entre todos los personajes. Estos seres mediocres y lacerados promueven y se someten de una forma u otra al abuso físico y/o sicológico manteniendo círculos viciosos.

Además de todo los aspectos discutidos Insideout es también una obra acerca de la escritura y del posible poder de redención en ella. De acuerdo a sus personalidades los inquilinos escriben poemas, novelas, cartas metafísicas, traducciones, listas de observaciones cotidianas o instrucciones para intimar. De alguna manera es una realidad previa al Internet y las redes sociales pero sin embargo, guarda la misma lógica de separación física donde la escritura busca en la evocación del otro crear un enlace fuerte, aunque en el fondo siempre el intento sea fútil y lo que cerciore sea el aislamiento.

Las obras que superan el paso del tiempo son aquellas que desde su mirada particular señalan a la universalidad de los conflictos humanos. Insideout es una alegoría de nuestras sociedades actuales. La obra de Sylvia Bofill realiza una representación, desde ahora también literaria, de conceptos como el poder, el aislamiento, la incomunicación o la escritura. Toca de ustedes penetrar en sus formas y en el fondo que esconde el meta-universo de puertas.