miércoles, 28 de noviembre de 2012

Lectura teatral en Local Project


Hace unas semanas dirigí una lectura teatral de mi novela Los desajustados en la galería Local Project de Queens como parte de las actividades satélites del MOMA PS1: Art Book Fair. Estas fotos pertenecen al evento. Los camaradas actores son: Veraalba Santa, Javierantonio González y Tania Molina, quien también es traductora junto a David Skeits de la versión en inglés: The Maladjusted, pronto a ser publicada.


Extrañamente el público presente fue, en su mayoría, un corillo de grafiteros asiático-americanos. No creo que hablaran o entendieran el español pero se quedaron todo la presentación medio hipnotizados, medio atrapados por la sorpresa idiomática.


Quedan tres copias de la edición artesanal creada junto a Yarisa Colón. Interesados en adquirirla escribirme a: rojorobles9@gmail.com


Las fotos fueron tomadas por Elisa Montesinos, organizadora del evento.

viernes, 23 de noviembre de 2012

DocNYC: Una visita al mundo del documental


Son pocas las veces en que podemos disfrutar de un festival de cine dedicado exclusivamente a un género cinematográfico. Es posible que la rentabilidad y buena afluencia de los festivales en New York permita que se puedan generar eventos cinéfilos de este tipo. Doc NYC es un ejemplo reciente. Este festival anual que celebró su tercera edición (8-15 de noviembre), se ocupa exclusivamente de mostrar documentales-la mayoría en estreno mundial- con la meta de dar auge y alcance al género. Con paneles, talleres, conversatorios con cineastas o incluso con los personajes objetos de estudio, Doc NYC es un evento que actualiza la presencia del cine de no ficción con una curaduría de altura, a la vez que ofrece una experiencia de aprendizaje tanto para el espectador, la prensa (mainstream e independiente) como a realizadores activos.
Cinecero fue invitado a cubrir varias de las proyecciones y la oferta fue muy estimulante. A continuación ofrezco unas pequeñas reseñas de lo visto en el festival.

Far Out Isn’t Far Enough: The Tomi Ungerer Story (2012)
Dir: Brad Bernstein

Este documental logra que uno agradezca la posibilidad del género de rescatar de la oscuridad a figuras injustamente olvidadas de la cultura. En este caso se trata del ilustrador y escritor francés-alemán Tomi Ungerer. Ungerer, quien tiene 80 años en el presente, se muestra como un señor excéntrico de una lucidez e inteligencia majestuosa. Oírlo hablar de su visión de vida, experiencias e incluso de sus traumas es un privilegio. Su presencia artística es contundente y muy honesta. El hecho que las entrevistas se llevan a cabo en su estudio le añade una perspectiva de intimidad creativa a todo el filme.
Una niñez traumática en la Alsace de la Segunda guerra mundial llevó a Ungerer a desarrollar un estilo oscuro y violento en sus dibujos- el concepto eje de su trabajo es el miedo-. Sin embargo, una vez se muda a New York en los 50 logra un cénit artístico con la creación de libros e historias de niños. Ungerer es alabado por contemporáneos como Maurice Sendak quien también es entrevistado. Su respetado trabajo infantil es solo una faceta de su obra. Junto a estos libros Ungerer se dedico también a la creación de afiches políticos contra la guerra y las luchas raciales de los sesenta. Crudos y de poderoso impacto, estos afiches logran una sátira mordaz a las hipocresías de la sociedad norteamericana.

Otro aspecto de su trabajo artístico son los libros e ilustraciones eróticas. Con temática kinky sado-maso, los libros resultaron escandalosos lo cual llevo a una censura general de su trabajo por las editoriales y bibliotecas. Con este rechazo masivo Ungerer se fue de NY y se retiro con su esposa e hijos a lugares remotos de Canadá, Irlanda y Francia. Dejo de publicar aunque no de trabajar. No es hasta finales de los 80 en que vuelve con un libro infantil y poco a poco se le empieza a re-valorar.

El filme de Bernstein con una calidad de producción encomiable, utiliza además de la mencionada entrevista, imágenes históricas de archivo, fotos personales y animaciones geniales del trabajo de Ungerer logrando un perfil/homenaje muy completo. El ritmo del filme es rápido y quizás para ciertos gustos sobre-estimulado y popero. Sin embargo esta decisión debatible de estilo no le quita al espectador la profundidad de esta figura literaria, ni que seamos testigos del poder curador del arte desde muchos niveles.

The Central Park Five (2012)
Dir: Ken Burns, Sarah Burns, David McMahon

Este documental es como evidenciar el horror. En 1989 cinco jóvenes afroamericanos y latinos se encuentran en el momento y el lugar equivocado: Central Park. Cuando una jogger blanca es violentamente atacada y violada, la policía de New York atrapa a los primeros que aparecen, estos chicos, y en el cuartel, a pesar que nada indica que ellos estén relacionados con lo ocurrido, los empiezan a torturar mentalmente hasta que logran unas confesiones falsas (dolorosas de ver), inculpándose del crimen. Ninguna de las confesiones hace sentido o coherencia con los datos reales del suceso, pero aún así son la estructura por la cual se articula un odioso circo mediático y judicial, evidentemente racista, que termina destruyéndole la juventud. Los cinco terminan en la cárcel pasando casi una década de sus vidas adentro. El verdadero violador confiesa años después, confirmando hasta el más mínimo detalle en la escena del crimen. Son absueltos públicamente en 2002, pero aún, a estas alturas, un grupo de abogados quiere re-abrir el caso para retomar los cargos.
Estamos ante un filme de lucha social. La agenda de este documental expositivo- lograr un documento de defensa y de apoyo público para los ahora hombres libres- hace que sea difícil evaluar este documental por otros factores (ritmo, edición, narrativa, creatividad visual, etc.) Para los cineastas lo importante es contar la historia en sí y no dejar duda de las injusticias cometidas (el metraje es reiterativo y excesivamente largo). El punto es declarar el suceso como una vergüenza social para New York. La historia es pertinente todavía con los constantes abusos del NYPD a estas comunidades raciales con el llamado “Stop and Frisk” que permite el hostigamiento policial a los jóvenes bajo pretextos prejuiciosos. En otras palabras esto podría ocurrir de nuevo muy fácilmente.


Iceberg Slim: Portrait of a Pimp (2012)
Dir: Jorge Hinojosa

Con el permiso de Alex Haley escritor-fantasma de la Autobiografia de Malcolm X y de la igualmente famosa novela Roots, no hay todavía otro escritor afro americano más popular que Iceberg Slim. Su memoria Pimp: The Story of my Life se publicó en 1969 y ha logrado vender millones de copias y ser traducida a una decena de idiomas. Robert Lee Maupin, su verdadero nombre, se hizo Pimp o proxeneta, a los 18 años en Chicago manteniendo este estilo de vida por 24 años. Además de administrar un negocio de prostitución, Iceberg vivió intensos episodios de violencia, adicción a drogas y cárcel. Es después de un período en confinamiento solitario que Iceberg decide reformarse. Cambiando su nombre a Robert Beck se muda a California y lleva una vida normal como esposo y padre de familia, fumigador y escritor hasta que muere en 1991.
En el documental, la historia del libro es contada por varias celebridades que lo admiran como Ice T, Chris Rock, Snoop Doog, Quincy Jones y en menor medida por otros escritores afroamericanos actuales y profesores de literatura. El documental hace un contexto histórico utilizando estas entrevistas recientes y algunas de archivo al autor. Mientras que la primera parte nos mueve por los sucesos más importantes de su vida, incluyendo la descripción de una praxis, estilo y ética del proxeneta, la segunda parte se ocupa de analizarlo en tanto figura literaria y hombre de familia. Una importante aportación del filme es la de mostrar como su esposa en cierta manera es la co-autora del famoso libro. Luego de acostar a los niños, Robert le iba contando verbalmente su vida mientras que ella iba mecanografiando lo escuchado. Iceberg Slim es celebrado en el mundo de la literatura por traer un lenguaje de la calle y mostrar aspectos sórdidos de la vida del negro en Estados Unidos. Ese lenguaje se logró gracias a ese proceso creativo de la pareja y es muy probable que aspectos de edición importantes vinieran de ella. Robert se mantiene publicando constantemente durante toda la década de los setenta (¿con el mismo proceso de dictado?) volviéndose un fenómeno de ventas paperback sobretodo en las comunidades negras. Muchas historias del blaxploitation vienen directa o indirectamente de su trabajo. La película enseña como su vida familiar no estuvo exenta de dramas y eventos dolorosos pero a lo mejor, luego de lo vivido como Pimp estos eran problemas menores para Robert Beck.
El documental es sobretodo un homenaje al escritor y su obra. Aspectos editoriales son cubiertos también lo que nos permite echar un ojo al mundo de la publicación. Un problema del filme es que en mi opinión se busca validarlo por medio de celebridades del espectáculo, mientras que otros escritores afroamericanos que quizás tendrían mucho que decir del autor, no son traídos a cuenta. Sin negar la aportación importante al mundo del hip hop, me parece que acercar la figura a contextos más literarios hubiera aportado mucho a la película llevando los lentes a grupos más recientes de escritores negros que no tienen la misma visibilidad lograda por el consagrado escritor.


Can’t Stand Losing You (2012)
Dir: Andy Grieve and Lauren Lazin

Andy Summers, ex guitarrista de la banda inglesa The Police, se une al club cada vez más concurrido de estrellas del rock que semi retirados les da con escribir una memoria. Hay grandes libros en este sub género de la autobiografía: Bob Dylan, Keith Richard o Eric Clapton han publicado sendos libros dedicados a sí mismos. A juzgar por el documental Can’t Stand Losing You, este no parece ser el caso de la memoria de Summers, o quizás el filme no le hace justicia, no sabría decir. Tomando de base su libro, la película hace recuento de la vida de Summers desde que inició su carrera en los sesenta en varias bandas de R&B y psicodelia, pasando incluso por The Animals. Una vez se separa esta última, Andy se queda abandonado en Los Angeles sin prospecto alguno. Pasan años, el tipo se casa, se muda de nuevo a Londres, tiene un hijo recién nacido y bum las circunstancias operan para que surja The Police. La banda triunfa sobretodo en Estados Unidos. Estrellato total, tours eternos, una lucha de egos rara, divorcio, separación lenta, Sting solista, bla bla bla reunión en 2007.
La manera de contar esta historia por los directores Andy Grieve y Lauren Lazin es bastante antiséptica como si quisieran limpiar la figura de Summers, que de por sí no esta sucia. Este documental tipo perfil no parece trabajar una perspectiva o filosofía de vida en concreto como ocurre con el de Tomi Ungerer o Iceberg Slim. Es correcto y sobrio. Quizás Summers es un tipo tan normal (lo cual no es algo malo) que sus memorias son poco jugosas o había un afán de no contar nada muy oscuro. De su abandono en L.A. a principios de los setenta no se dice nada, las peleas con Sting no se explican, su desajuste en los tours es meramente sugerido y su trabajo (excelente, por cierto) como fotógrafo es tratado como un simple hobbie. Sin quererlo, los documentalistas muestran a un Summers aburrido y triste, sin mucho que hacer o decir de la vida salvo tocar guitarra en la reunión (poco inspirada) de The Police. Me cuestiono si merecía la pena contar esta historia o si estoy acostumbrado a las narrativas de excesos rock and roll (alcoholismo, adicción, asesinatos, sexo demente, vandalismo, suicidio, “baby, where are my drugs”) que hacen que Summers no de la liga.

Me hubiese gustado participar y ver más del Doc NYC (la invitación a Cinecero seguía abierta) pero las circunstancias post-Sandy me lo impidieron. Con una oferta de casi sesenta películas de no ficción este festival/encuentro de documentalistas resulta importantísimo, sobretodo si pensamos que, salvo las pelis de Michael Moore y una que otra excepción, el género del documental rara vez ocupa las salas de cine. Este festival nos permite experimentar lo prolífico y valioso del género y quizás estimule a otras ciudades y públicos a poner su foco en él.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Superficies



Rebecca Adorno tiene un nuevo tatuaje en el brazo. Es un niño en tinta negra hecho con la estética del tallado en madera. El tatuaje es una versión de la carátula del nuevo disco de su banda Suturee junto a Julián Brau. En el disco -actualmente en proceso de post-producción- se observa una foto gastada, tomada por Rebecca, de un niño muy flaco que chapotea en el agua. Es una referencia al título Skim the Surface, que se puede traducir como el acto de remover una substancia de la superficie de un líquido. Según la foto también podría ser el juego ocioso con el que a veces nos envolvemos con el agua. Una cualidad líquida se cuela en el trabajo de Suturee que disfruta con las distorsiones ominosas de voz y las texturas extrañas y oscuras.
Suturee es una banda que desde sus inicios en 2007 en San Juan ha desarrollado un sonido y una imagen muy propia. Rebecca, cantante y tecladista, es también artista plástica y ha desarrollado mucho del material visual de la banda. Julián por su parte es un músico multi-instrumentalista que además domina el proceso de grabación y producción discográfica. La música de Suturee se mueve por el camino de bandas indies como Mojave 3, Dean & Brita o Beach House en el que un dúo hombre–mujer cantan melodías suaves rondando en los susurros. Siempre se han movido desde la autogestión y pueden cantar tanto en español como en inglés. Con una producción propia sacaron su debut Suturee en 2008. Al siguiente año ambos se mudaron a la ciudad de New York y reorganizaron la banda para sacar un segundo álbum. En el proceso se han unido los músicos Ryan Correira y Raúl Raymundi. Llegado el 2012 el disco ha sido completado y la banda ha comenzado a tocar por toda la ciudad.

Esta entrevista con Rebecca y Julián indaga sobre este trabajo discográfico y sobre la visión musical que elaboran juntos.

¿Pueden describir en sus propias imágenes el disco Skim the surface?

Rebecca Adorno: Me vienen a la mente dos imágenes. La primera: estar aislada dentro de una cabaña en algún lugar lejano buscando escapar de la civilización para crear. La segunda: estar sumergida bajo el agua donde en su mayoría todo es calma. Skim de Surface está en ese punto donde te das cuenta de que tienes que regresar a la civilización o tienes que subir a la superficie para poder respirar después de un buen momento de tranquilidad.

¿Cuál fue el proceso creativo que generó este trabajo?

Rebecca: La creación de este disco se extiende desde mediados del 2008 hasta 2012. Es una colaboración entre músicos de Puerto Rico y de los Estados Unidos. Fue un proceso lento y mucho más pensado que el que experimentamos con el primer disco. Comenzamos trabajando con tracks básicos de música que Julián componía. Poco a poco fuimos añadiendo melodías vocales y más instrumentación. Ryan Correira, nuestro baterista actual, compuso y grabó gran parte de los elementos de percusión en el disco. Eduardo Martínez contribuyó también con batería en varias canciones. Raul Reymundi, nuestro guitarrista, contribuye con sus propios arreglos en las presentaciones en vivo.

Julián Brau: Construimos las canciones poco a poco, asegurándonos de que todo fluía bien. La idea era incorporar instrumentos que no habíamos utilizado en el disco anterior. Cada canción mantiene una identidad propia dentro del conjunto que es Skim the Surface. Con esta meta en mente colaboramos con Adrian Ross en trompeta, Aretha Soderstrom en violín y Ryan Correira en saxofón y percusión.

¿Cómo comparan la grabación anterior de Suturee con este disco?


Rebecca: Este disco muestra una evolución tanto sonora como conceptual y visual dentro de lo que es Suturee como banda. Es un disco mucho más pensado y elaborado si lo comparamos con nuestro primer EP [Suturee].
Julián: Este disco fue grabado en varios estudios en Nueva York y también en mi estudio de San Juan donde se grabó el primer disco. El foco en el proceso de grabación no era solamente conseguir un buen sonido, sino conseguir uno utilizando varios métodos de grabación que complementaran el tono y los temas de cada canción. Tuvimos suerte en tener acceso a mejor equipo y de tener más tiempo para trabajar los arreglos. La meta con Skim the Surface es expandir lo que habíamos creado con el primer disco. Escribimos muchas más canciones para encontrar las diez que mejor funcionan como grupo. Estamos tocando la superficie de una nueva etapa musical como banda y en nuestras vidas en general.

¿Existe una temática o unos motivos comunes en las letras que componen Skim the surface?

Rebecca: Las letras en las canciones de Skim the Surface son más directas y descriptivas si las comparamos con nuestro trabajo anterior que tenía un estilo de escritura “stream-of-consciousness”. En este disco exploramos una visión muy personal de nuestros alrededores, relaciones y emociones. Tocamos la dicotomía verdad-mentira y las contradicciones que se experimentan con cada una de ellas.

Julián: Empezamos a escribir el disco cuando nos mudamos de San Juan a Nueva York. Muchos de los temas tienen que ver con la exploración de este nuevo ambiente y todo lo que conlleva: la ambigüedad moral y las áreas grises de la vida. Esta ciudad nos ha cambiado, informa nuestras decisiones e influye en nuestras perspectivas.

Hace poco tuvieron presentaciones en varios locales de New York y Brooklyn, ¿qué cosas disfrutan, que buscan y qué no les hace falta cuando tocan en vivo?


Rebecca: Una de las cosas que a mí me encanta es poder experimentar esta transición que hay entre el momento donde la música de DJ o iPod se apaga en un venue y la gente va bajando el tono de su voz para escucharnos tocar. Es una ola que se mueve desde el bullicio de la audiencia hasta transformarse en un silencio de expectación… Algo que no me hace falta es llenar un venue. No importa la cantidad de gente que haya en nuestros shows, siempre hay alguien que se emociona y quiere escuchar más o compartir con nosotros.

Julián: Lo más interesante es ver cómo la audiencia reacciona a las canciones nuevas. Observar cuáles funcionan mejor en vivo y cómo cambia la energía de cada canción en ese ámbito. El orden en que se presentan las canciones puede cambiar la reacción de la audiencia. Tratar de descubrir el “set” perfecto es como resolver un rompecabezas cuyas piezas pueden formar varias imágenes.

El trabajo de Suturee incluye una faceta visual y de video, ¿qué planes tienen para acompañar la música actual de la banda?

Rebecca: Tenemos planes de grabar varios videos con estilo narrativo, tipo cortometraje. Steve Nolan y Eddie Costas escribieron el libreto para uno de ellos y también han estado trabajando con nosotros en la pre-producción. Estoy súper emocionada con el libreto. Creo que encapsula perfectamente el mood del disco.
Nosotros mismos vamos a estar a cargo de la producción del video junto a un crew de artistas con los que ya he trabajado en otros videos y cortometrajes… En cuanto a otros aspectos visuales, hemos trabajado con varios artistas como Ana María, Nathan Freise y Carmen Segovia para la creación de afiches y mercancía.

¿Cómo diferencian la escena musical indie San Juanera y la de New York?

Rebecca: Para mi la escena independiente de San Juan se siente un poco más fuerte que la de New York. La isla es más pequeña y, hasta cierto punto, más abierta a la experimentación sonora. Acá en New York hay tantas y tantas bandas que la escena se siente un poco más dispersa. En ambos lugares las bandas se esmeran en hacer todo por su cuenta desde montar shows hasta sacar discos de manera independiente como lo estamos haciendo nosotros.

Julián: La escena en San Juan se sentía más relajada, más familiar, entre amigos. La escena indie en Nueva York es inmensa y hay mucha competencia.

Suturee se encuentra en campaña de recaudación de fondos para sacar el disco Skim the Surface en varios formatos (vinilo, digital y streaming) y realizar un proyecto fílmico. Para colaborar acceda a la siguiente plataforma: http://www.indiegogo.com/suturee1 o visite el site www.suturee.com.

Foto de Quique Cabanillas

Nota: Este artículo se publicó originalmente en 80grados.net

viernes, 26 de octubre de 2012

10 pelis: En el cine donde todo es grande


Esta lista no tiene el propósito de ser una selección personal de lo mejor del séptimo arte sino una manera de celebrar al cine como proveedor de experiencias significativas y disfrute en muchos niveles.

Freddy’s Death: The Final Nightmare
(1991)
Teatro Taboas, Manatí , Puerto Rico (1991)

Para el 1991 el Teatro Taboas era un destartalado cine con candelabros, un telón polvoriento que se abría antes de comenzar la película y máquinas de refrescos en donde salía el vaso, el syrop y el agua separados. El Taboas era barato, $3.00. La cartelera siempre estaba un mes atrasada con relación al resto del país. Los pisos eran pegajosos y olía a humedad. Arriba, un mezannine forrado con carteles de películas de terror de los años 70 y 80. Lo usaban los adolescentes para bellaquear y fumar. Aunque vi muchas películas ahí, Freddy’s Death fue la primera que recuerdo en la cual mantuve una excitación previa, durante y posterior a la proyección. Se trataba de mi primer filme de terror (mis padres preferían no incentivar las pesadillas) y mi primer 3D. El efecto 3D era temporero. Había que estar pendiente: uno de los actores indicaría cuando ponerse las gafas de cartón. La película comenzó, continuó y la escena 3D no aparecía. Como buen cine de pueblo, todo el mundo comentaba en voz alta y se quejaba de las cabronas gafas y de la estafa. Un marullo total. En el enfrentamiento final para matar a Freddy por fin la actriz-víctima se ponía las susodichas gafas para poder entrar a la mente de Freddy. Luego veías salir de la pantalla el guante de tijeras, Freddy volando en una escoba como una bruja, mucho fuego y la carota derritiéndose. Hubo gritería en el Taboas. 5 minutos de gloria 3D. Tuve pesadillas esa noche pero fue genial hablar de la peli en la escuela. El teatro Taboas cerró poco tiempo después y Manatí perdió su cine.
Cuando veo películas melancólicas con las salas de antaño como Cinema Paradiso, The Purple Rose of Cairo, Amarcord o más reciente, el Grindhouse de Tarantino y Robert Rodríguez, gracias al Taboas se exactamente el sentimiento que están evocando. Cuando me ofrecen una película en 3D no puedo evitar pensar en Freddy Krueger.


Strange Days
(1995)
Cine Caribe, Arecibo, Puerto Rico (1995)

Mi padre es un cinéfilo dedicado. Mi pasión por el cine la herede y la comparto con él. En la temprana adolescencia cuando todavía no tenía la licencia de conducir era con él con quién iba al cine. La visita se daba prácticamente todas las semanas. Veíamos decenas de pelis por año. Perdido el Taboas el cine más cercano eran las cuatro salas del Cine Caribe en Arecibo. Ya en los mediados noventa Cine Caribe estaba en total decadencia. Lo dejaron abandonar debido a que el centro comercial de Hatillo, con 8 salas nuevas, les robó toda la clientela. En las últimas semanas de Cine Caribe las pelis estaban en descuento y las salas estaban siempre vacías. Allí nos metimos una viernes lluvioso a ver Strange Days de Kathryn Bigelow. La trama futurista presentaba un fin de siglo lleno de disturbios y una máquina neurotransmisora que permitía grabar memorias en todos los niveles sensoriales. Al dar play los personajes revivían el momento completo tal como lo vivieron.
Ralph Fiennes era el antihéroe melancólico. Juliette Lewis estaba super sexy como la cantante exnovia de Fiennes y Angela Bassett era una mujer fuerte dispuesta a salvar la ciudad entera. En medio de la película una porción del techo de Cine Caribe colapsó y la lluvia torrencial empezó a caer dentro de la sala. Aunque la situación era bastante terrible, ni mi padre ni yo nos inmutamos. La peli nos tenía agarrados y decidimos quedarnos hasta el final, incluso con los chorros de agua cayendo. Extrañamente nadie paró la proyección o nos ofreció algún crédito. Disfrutamos mucho del espectáculo natural.
En el apocalipsis de Strange Days la lluvia torrencial dentro del cine en ruina hacía todo el sentido del mundo. Fue como ver una proyección con efectos especiales en vivo. Un performance sobre la devastación. Privilegio total.


The Blair Witch Project (1999)
Caribbean Cinemas Montehiedra, Puerto Rico (1999)

Una película no siempre es la razón por la cual vamos al cine. Existe también la bellaquera. En el ‘99 tenía una novia menor que yo a la que no dejaban casi salir de la casa. No teníamos un lugar para estar juntos. Yo, por que tenía sobre seis roommates. Ella por que vivía con sus padres. Al igual que para muchos adolescentes con la misma situación, el cine se volvió para nosotros un sustituto de cama. The Blair Witch Project fue la primera película que “vimos" juntos. Al día de hoy no sé muy bien de que iba, algo de unos jóvenes cineastas que terminan encontrando un crimen real. Nosotros nos dedicamos a grajearnos y bellaquear la hora y media. Ningún interés en la trama.
La falta de espacio hizo que esa relación no durara casi nada. Quizás repetimos el cine Montehiedra una o dos veces más. Nunca he ignorado tanto una película que junto a ella.

La haine
(1995)
L’aeronef, Lille, France, (2001)

La haine es una gran película de realismo social escrita y dirigida por Mathieu Kassovitz. Es de los poco filmes que toman el punto de vista de los inmigrantes árabes en Francia. El filme trata sobre las tensiones entre la policía y los jóvenes que viven en los caseríos en la afueras de París. La haine cuenta con un guión y unas actuaciones excelentes. Es una película dura, hermosa y devastadora. La vi por primera vez en VHS. Luego repetí mientras vivía en la ciudad de Lille al norte de Francia. Uno de los locales más interesantes de música indie, L’aeronef, trajo una proyección con nuevo soundtrack en vivo compuesto y tocado por la banda Asian Dub Foundation. Los Asian Dub, originarios de Londres, son también hijos de inmigrantes árabes y de la India y su música para la ocasión fue un rock/electro Eastern en la onda George Harrison. Con todo el hostigamiento policiaco que viví ese año me identifiqué mucho con los personajes y con la música vibrante de la banda. La experiencia de ver una película con soundtrack en vivo fue alucinante y sin duda me remitió a lo que fueron aquellas primeras películas mudas que eran acompañadas por músicos en cada presentación.
Un plus fue el after-party con la banda y una conversación muy graciosa con el batero en la cual caritativamente me ofrecía sus groupies.


Fellini’s Casanova (1976)
Guggenheim Museum, New York (2003)

Durante el invierno del 2002 al 2003 el Guggenheim Museum hizo una retrospectiva de la filmografía de Federico Fellini para acompañar la exhibición de caricaturas y dibujos hechos por el director a lo largo de toda su carrera. Durante esas fechas visite Nueva York por primera vez. El museo Guggenheim con su exhibición Felliniana fue uno de los highlights indiscutibles. Los dibujos de mujeres tetonas y culos grandes estaban magníficos. Fellini que empezó su carrera como ilustrador, dibujo mucho y entre sus retratos podías ver a Giuletta y a Marcello, storyboards de películas no filmadas y algunos de sus mejores personajes. Esa tarde el Guggenheim presentaba Casanova, su filme sobre el mítico seductor con Donald Sutherland en la que el director trabaja al ícono como un autómata del sexo. Para Casanova la posibilidad de amor se puede lograr solamente junto a una hermosa proto-robot. Este filme difícil de conseguir es Fellini en su cúspide del gigantismo surreal. Para entonces era un director superestrella que se abandonaba a todos los excesos visuales, el puto rey de Cineccitá. Ver a Fellini en pantalla grande en copia restaurada es uno de los mayores lujos posibles. Desdeñas de cualquier VHS o DVD. Una experiencia místico-sensual.


No Country for Old Men
(2007)
Cine Metro, Santurce, Puerto Rico (2007)

Salvo en contadas ocasiones ver una película de los hermanos Coen es una delicia: guiones magníficos, excelentes actores, una dirección y fotografía impecable y un humor negro de ensueño. Dentro de su filmografía No Country for Old Men basada en la novela de Cormac MacCarthy es una de la joyas indiscutibles. Con un Bardem terrorífico y una narrativa que logra su mayor impacto en lo omitido para la audiencia, el filme sacude las entrañas y deja alelado por mucho tiempo. Esta película la vi en grupo junto con los también colaboradores de Cinecero, Chemi González y Charlie Rivera. La película nos dejo en un estado de euforia sin precedente. Pura celebración, alegría del espíritu. Fue el equivalente de ganar la copa mundial de fútbol o algo por el estilo. Sin dejar de hablar de la peli, la cerveza post-cine se convirtió en una fiesta improvisada a la cual llegaron más amigos. La noche acabo a las 4:00 AM muchas horas, cervezas y conversaciones después con un carro incrustado en una isleta de un parking y otro todo abollado por el lado del pasajero. Wild. No pregunten.


Woodstock: 3 Days of Peace and Music
(1970)
Estuario de San Juan, Puerto Rico (2009)

Woodstock es el festival mítico por excelencia. Una granja con lago, miles de hippies en pelotas que se saltan la verja, el ácido, el pasto, la chingaera y el baile eléctrico. Parte del mito se forjó gracias a este documental del 1970 en el que se filmó la demencia musical de Richie Havens, Joan Baez, Janis Joplin, Santana, The Who, Joe Cocker, Sly and the Family Stone, Crosby Still and Nash, Jefferson Airplane y Jimi Hendrix junto a imágenes icónicas del free love, free drug mayhem. En el 2009 se celebró el 40 aniversario. En muchos lugares del mundo se proyectó el clásico filme entre ellos en el estuario de San Juan. Frente a la laguna del condado, en pantalla grande con buen sonido P.A., un grupo de amigos estupendos, vino, comidita, baile y otros entretenimientos, no se podía pedir más. Ver Woodstock al aire libre es como único se debería ver. Ha sido lo más cercano (en el cine) a experimentar el movimiento hippie. Ayudó mucho esos close-ups constantes en el que sientes que estas en tarima con los músicos. ¡Que hermosa Janis, que magno Jimi, que arrebato!


Stop Making Sense (1984)
Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, Puerto Rico (2010)

Otra proyección al aire libre esta vez en el patio interior colonial del C.E.A. Ver este concierto de los Talking Heads dirigido por Jonathan Demme bajo las estrellas y con buen volumen es una de las mejores maneras de pasar una noche de fin de semana. Este concierto lleva al extremo el concepto de “build up”. David Byrne inicia en solitario con una versión minimal de Psycho Killer en el escenario vacío. Canción por canción se añaden miembros de la banda, elementos de escenografía, luces y coristas hasta llevar al espectáculo a su cúspide. De la misma forma esa velada comenzó con todo el mundo sentado y en silencio. Según el concierto fue ganando potencia y el vino fue corriendo, nos fuimos levantando, dando pasos, cantando coros hasta que el screening se volvió en un dance party. Dance, Dance, Dance. Gozaera total con unos de los mejores conciertos filmados y los Talking Heads en el tope de su juego.


John Lennon NYC
(2010)
Central Park, New York (2010)

La ciudad de New York se enorgullece de muchas cosas y crea celebraciones para sí misma constantemente. Entre los motivos más recurrentes es haber sido el hogar del exBeatle John Lennon. Lennon y Yoko se mudaron permanentemente en 1972 participando primero de la bohemia artística del Village hasta que se mueven al lujoso Dakota y crean una fortaleza de riqueza. Sus primeros años están bien documentados. Mucho activismo político contra la guerra de Vietnam y los atropellos civiles del gobierno americano. Esta situación produce una persecución política para Lennon disfrazada de caso de imigración (Nixon lo quería fuera del país). La pareja fue muy activa musicalmente también: hicieron juntilla con la banda funky-fumeta Elephant Memory. Grabaron discos e hicieron conciertos que la crítica musical destrozó. Perseguido por el gobierno y herido en su ego musical, Lennon entra en un frenesí de drogas, alcohol y promiscuidad. Yoko lo deja y lo manda a finales del 73 a Los Angeles con amante designada. Allá se vuelve más loco. Con la reconciliación y el regreso en el 75, el resto es paternidad y vida reclusa hasta el fatal día. Todo esto forma parte del documental Lennon NYC. Estrenado por la PBS en el cumple del músico en 2010, se preparó un gran picnic fílmico para John en pleno Central Park. Yoko habló vía satélite desde Islandia, unos políticos lo celebraron como parte del patrimonio de New York y Lou Reed articuló un discurso apático e incoherente. El documental es muy sólido. Forma una imagen más completa y humana de la problemática figura de Lennon. Fue bonito verlo en el parque en un espíritu colectivo de homenaje. Aparte de la ceremonia oficial de estreno, por todos lados músicos cantaban sus canciones y dejaban flores en el mosaico de Imagine. Al hijo adoptado de New york todavía se le quiere mucho y lo podemos ver mejor a la distancia.


Sunrise (1927)
Alamo Cinemas, Austin, Texas (2012)

Austin, Texas tiene fama de ser una ciudad musical y de mucha cultura fílmica. Esto lo corroboré recientemente en un viaje junto al colega de Cinecero Enrique González. Uno de los landmark de la movida cinéfila es el Alamo Drafth Cinema. Con una curaduría excéntrica, el Alamo ofrece noches temáticas con películas extranjeras, independientes, de serie B, clásicos de todas las épocas, trivias y performances. Por si fuera poco el Alamo es también un bar y restaurante con meseros que te traen comida y bebidas durante toda la proyección. Allí vimos Sunrise, la película muda del gran director alemán F.W. Murnau. Sunrise se proyectó esa noche con score en vivo compuesto y tocado por la banda progresiva neo-jazz My Education. El filme del 1927 es una obra maestra que con el pretexto de una redención matrimonial hace una examen modernista de los contrastes entre el campo y la ciudad. Aunque en principio la ciudad se presenta como una tentación que corrompe al amor idílico del campo, la trama de Murnau da un giro y el matrimonio moribundo se redescubre como sujetos de deseo y diversión gracias a un día de exploración por la ciudad. Murnau se adentra en la psíque amorosa jugando con los sets y con efectos de cámara y luz que todavía son deslumbrantes.
El Alamo es un modelo de lo que un complejo de cine debería aspirar. Con todas las opciones domésticas de ver películas, las salas podrían volverse centros culturales en la cual el cine se proyecta como una actividad más compleja e incluso performatica en que se relacionan disciplinas del arte y se estimula la sociabilidad de los cinéfilos.

sábado, 22 de septiembre de 2012

3:00 A.M. Entrevista con Eloísa Jaramillo y Javierantonio González


En agosto del 2010, durante la primera semana luego de mudarme a la ciudad de New York, presencié el montaje en proceso de El correo de la noche, obra colectiva del grupo Caborca dirigida por la colombiana Eloísa Jaramillo y el puertorriqueño Javierantonio González. En la obra lo actores se paseaban o se sentaban junto al público; escuchaban o contaban relatos (en varios idiomas) sobre experiencias viajando a ciudades extranjeras; analizaban las cosas que tienen o no tienen sus países; aveces danzaban o trataban de venderte una estadía a Ciudad de México y Tel Aviv. El montaje sui generis, multimediático y auto-referencial (habían visuales de los actores ensayando), proveía una atmósfera de incertidumbre, incomodidad y fragmentación que me tocó internamente y me adelantó las maneras caóticas en las cuales el día a día Nuyorkino se desenvuelve.

Fast forward, 2 al 5 de agosto del 2012. El correo de la noche se presenta de manera oficial en el teatro IRT del West Village como parte de la temporada veraniega del grupo Caborca. El elenco y los directores son los mismos. La dramaturgia mantiene la misma estructura elástica y multidisciplinaria. Sin embargo, los actores se perciben más aplomados y cómodos con lo que sucede, disfrutan mucho y hay más interacciones con el público. El sentimiento crudo y oscuro del montaje del 2010 ha sido suplantado por una celebración de la experiencia que provee el exteriorizarse y lanzarse a lo desconocido (esto a muchos niveles). Nuevamente me sentí reflejado y apelado con estas nociones de viaje. Esta entrevista es una manera de indagar junto a los directores en las significaciones y métodos de este excelente montaje.

Pueden describir el proceso de gestación de la pieza.


Eloísa Jaramillo: El Correo de la Noche se gestó en un viaje. Después de 10 años de no vernos y de no saber el uno del otro, Javier y yo nos reencontramos en Bogotá y de las muchas conversaciones que tuvimos sobre el teatro, el amor, la escritura, la nacionalidad, el Caribe y la vida, surgió la idea de trabajar en un proyecto en colaboración.

(Javierantonio González y Eloísa Jaramillo se conocieron en el Departamento de drama de la Universidad de Puerto Rico, circa 1999. Ese año Eloísa dirigió en el Anfiteatro Julia de Burgos una obra de su autoría, Portentum, acerca de una chica que se bifurca o que quizás perdía una noción unitaria de sí misma. Entre otros, en el elenco estaba Javierantonio y este que escribe.)

Javierantonio González: El correo de la noche es una pieza de teatro colectivo, creada mayormente en el espacio de ensayos, con poco trabajo de pre-producción o pre-escritura. La gestación primaria ocurrió de dos maneras distintas: a través de una exploración del trabajo físico, permitiendo el desarrollo de pautas gestuales, acciones y reglas que se fueron incorporando al material dramatúrgico. Y, a través de “asignaciones” a los performeros/creadores. Un buen ejemplo fue que nos vendieran a Eloísa y a mí una ciudad para luego crear una pieza unipersonal de un minuto. Otras secuencias fueron creadas de la misma manera, partiendo a veces de acciones físicas, otras veces de mundos estéticos, como en el caso del segmento Horror Story. 




¿Qué visiones de lo nocturno la obra propone?

Eloísa: El correo de la noche originalmente es un servicio de domicilio nocturno que existe en Bogotá, cuando los bares y las ventas de alcohol se cierran por ley. Con el correo de la noche puede llegarte cualquier cosa, así que trabajamos sobre esta posibilidad que tiene la noche de llevarte hacia lo desconocido. Esta fue una constante de El Correo: llevarnos a lugares de incertidumbre.

Javierantonio: Las visiones de lo nocturno son visiones de las tres de la mañana, por decirlo así, de la noche que comienza cuando la noche para muchos ha terminado ya, una noche plagada de ceniceros, shots de tequila o whisky, avenidas desiertas donde encontrar un taxi se convierte en una empresa aterradora. La noche es también contexto y espacio de confusión, de pensamientos oscuros y visiones borrosas.


¿Qué perspectivas de lo foráneo les interesa poner a juego?


Eloísa: Lo foráneo se pone en juego desde muchas aristas en esta pieza. Uno de los primeros lugares de empatía de ese reencuentro que tuve con Javier estuvo relacionado con la mirada crítica sobre lo que llamamos las “imágenes de postal” de los lugares y con la extraña noción de “progreso” que se tiene. Le pedimos al equipo construir la imagen de agencia de viajes de una ciudad del mundo y al mismo tiempo elaborar un listado de aquellas cosas que “todavía” no ocurrían en su país de origen. Luego llegamos a las “Marcas país” y a lo que aparece en los estereotipos de América Latina, el Caribe y Asia.

Javierantonio: Exploramos mayormente la imagen “ideal” de un país y su slogan. Aunque trabajamos también desde experiencias reales de nuestros viajes. En esta exploración de lo foráneo el humor y hasta cierto punto el cliché sirvieron como puntos de partida. De ahí, lo foráneo pasó a convertirse en pauta activa, es decir, los integrantes de El correo de la nocheestán constantemente examinándose los unos a los otros, y a veces hasta sí mismos como extranjeros.

Eloísa: La pregunta que me queda sobre lo foráneo es si realmente existe la posibilidad de encontrarse con un país o una idiosincrasia sin que se permee, irremediablemente, el torrente de imaginarios inconscientes que perpetúan unos órdenes del mundo donde hay una muy clara repartición de los roles, unos lugares privilegiados sobre otros y una idea de “centro” desde donde todo se imparte. En fin, esa es, en todo caso, la gran pregunta detrás de esta pieza y detrás de muchas otras cosas.


La obra explora unas situaciones multilinguísticas, ¿qué dinámicas se generan en esas instancias?


Eloísa: Sobre esto de la lengua, la pieza permite ver una cosa muy hermosa que tiene que ver con una fragilidad humana: eso de querer comunicarse y no conseguirlo del todo. Claro, esto se hace evidente cuando se trata de hablar una lengua que no dominas, pero es la condición permanente de todo acto comunicativo, en la que siempre hay algo que se pierde.

Javierantonio: La traducción en vivo mantiene la experiencia viva y activa. Al Pepe [Álvarez] contar en español, Tania [Molina] traducir al inglés, Meiyin [Wang] al mandarín, y al no haber un libreto final, la traducción los mantiene alertas, escuchándose todo el tiempo y jugando con la musicalidad de cada lenguaje. El juego de contar el cuento se convierte más en juego sonoro.

Eloísa: En El Correo trabajamos con la noción de traducción, que está vinculada también con este intento de querer decir lo mismo y nunca conseguirlo… Del proceso con la pieza, me sorprendió que aunque el punto de partida fuera una imposibilidad comunicativa, apareció, como por arte de magia, un código común. Una propia micro-lengua, si se quiere, más allá del español, del inglés, del chino, del boricua, del colombiano. No sé bien cómo pasó, pero pasó.

Javierantonio: También, en las escenas de Veraalba [Santa] y David [Skeits] se trabajó con alternar quién habla cuál idioma, de modo que el gringo, luego de varios shots, contesta en español, y la chica que hablaba solo en español ahora cuenta en inglés… Con esas secuencias la dinámica que creó el lenguaje trata más acerca de las rarezas en la comunicación diaria, donde lo que se dice es tan común (o en algunos casos, contundente) que no hay que hablar el mismo idioma para entenderse. Con ellos hay un juego constante entre lo familiar que es la falta de comunicación y lo extraño que es comunicarse de las maneras más simples.


El correo de la noche más que relatar unas crónicas de viaje, explora las posibilidades de viajar y de relacionarse con lo exótico y el "otro", ¿podríamos decir que en este universo el deseo por el viaje
es más poderoso que el viaje en sí?


Javierantonio: Totalmente. El deseo por viajar, el longing, pero también el terror a moverse, a explorar, a cambiar, el miedo a comunicarse y hasta cierto punto, sentirse y sentirse con otros. El deseo reprimido y la inmovilidad son también fuerzas motoras en la pieza.

Eloísa: Podríamos más bien hablar de las diferentes maneras de viajar. De los viajes interiores, de los viajes místicos. De la posibilidad de viajar sin moverte y del riesgo también de quedarte en el mismo lugar aunque estés en otro.

Más que personajes, los actores parecen encarnarse a sí mismos, ¿esa era la intención? ¿Con qué consignas trabajó el elenco?


Javierantonio: En Caborca llevamos un tiempo trabajando con la auto-encarnación, el estar y ya, donde el personaje se da mayormente en el imaginario del público, donde el actor trabaja desde sí un cien por ciento y donde se evitan estrategias de caracterización. Entonces tienes a Eloísa y Pepe que vienen más del performance, y a Meiyin quien no necesariamente se considera actriz, trabajando también desde el “yo”. Para mí esta es la parte más interesante del Correo, o lo que más me atrae de la pieza, los distintos niveles y acercamientos a la perfomatividad. 



Eloísa: En la gama que va del personaje al actor en la cotidianidad, existen un montón de matices que nos interesó explorar, entre otras cosas porque invitamos a los actores a trabajar como creadores. Entonces, más que personajes, quisimos ver presencias, fuerzas en el espacio que interactuaban unas con otras.


¿Qué se gana y que dificultades tiene trabajar sin un texto pre-establecido?


Eloísa: Creo que trabajar sin un texto previo trae a la incertidumbre que puede ser, al mismo tiempo, el mayor riesgo y la mayor aliada. Permite recorrer rutas inhabituales y encontrar dramaturgias más escénicas que literarias.

Javierantonio: Para mí como dramaturgo fue totalmente liberador y refrescante. En términos de ganancias se logra una cierta espontaneidad que el texto memorizado y ensayado muchas veces pierde. Se gana un nivel de riesgo en escena ya que los actores están obligados a escucharse, mientras que en un texto aprendido se puede actuar que se escucha.

Eloísa: Tal vez la mayor dificultad la encontré en la resistencia que esto significó para muchos de los actores, que de repente se encontraron sin el asidero del texto y tuvieron que recurrir a otras posibilidades. Eso fue difícil, pero a la vez una de las cosas más interesantes que sucedieron en el proceso.

Javierantonio: Son distintas maneras de acercarse al trabajo. Un texto pre-establecido permite (quizás) llegar más rápido a ciertos lugares ya que comienzas con una pieza que existe y hasta cierto punto no hay que seguir generando tanto material. Es como comenzar desde cinco en vez desde cero. Esa no fue la búsqueda acá en todo caso.

Esta obra canaliza una búsqueda creativa colectiva para el grupo Caborca a la vez que crea unos lazos de colaboración con otros artistas, ¿pueden hablar del proceso de retro-alimentación? ¿Qué planes se tienen con el montaje?

Javierantonio: Hemos comenzado a ver el Correo no sólo como una pieza, sino como un modo de creación y colaboración artística internacional. La falta de un libreto final y el uso de reglas y pautas en vez de “bloqueo” permiten que entren y salgan performeros al proyecto con facilidad, creando una flexibilidad que el teatro tradicional no permite. Este ha sido un año de colaboración para Caborca, trabajando en ambos proyectos (Correo de la noche y Open up, Hadrian) con otros directores. Creo que es importante para una compañía como nosotros, donde la mayoría nos formamos entre la U.P.R. y Columbia University, con una influencias muy concretas, abrirnos de vez en cuando, para dejar entrar influencias externas, aire fresco y luz solar. Somos muy jóvenes para estar repitiéndonos tan temprano. He visto ya demasiadas compañías aferrarse a una poética de trabajo temprano y así hasta la muerte. Todavía no estamos ahí. Estas colaboraciones son también escuela y desafío, lo cual nos preparan mejor para futuros proyectos.

Eloísa: Con el montaje, fieles a su naturaleza, tenemos intenciones de irnos de viaje. A su vez, encontramos en esta pieza una manera de trabajar en colaboración, que sin duda replicaremos en otras ciudades y en otras indagaciones. A mí me confirma que la amistad, siempre es un buen punto de partida.



Nota: 1. Para más información sobre el grupo Caborca visitar la página: www.caborcatheatre.org
2. Esta entrevista fue publicada originalmente en la revista 80grados.net

sábado, 15 de septiembre de 2012

A un año de la ocupación


*Texto redactado para la segunda edición impresa del periódico Indig-nación junto al equipo editorial compuesto por: Pablo Benson Silva, Sofia Gallisá Muriente, Mariano Muñoz Elías, Stephanie McGuinness, Martín Cobián, Patricia González Ramírez, Mariné Pérez

Un mito intrincado en nuestras sociedades democráticas es que la acción política del ciudadano ocurre en intervalos de cuatro años. Otro mito que acompaña al primero es que esta acción se limita a la selección de candidatos que representan el sentir de la población. Con estos dos mitos se delinean las fronteras de la experiencia política para las masas y es precisamente estos bordes los que nos inmovilizan.

Es obvio que el voto partidario no tiene ninguna trascendencia en cuanto a los problemas urgentes que nos afectan. Es un ritual ilusorio de participación. El espectáculo que representan los políticos se devela infame a todas luces. Mientras atestiguamos los atropellos de poder de las altas esferas políticas, reconocemos que el sistema electoral no nos da la voz que necesitamos. lncluso se puede decir que este sistema deja sin voz a un segmento enorme de la comunidad inmigrante ya que al indocumentado se le niega el derecho al voto. Cuatro años es un larga espera para poder lidiar con reformas migratorias, de educación, salud, vivienda, empleo o con leyes discriminatorias. Hay que hacerse sentir en otras esferas políticas fuera de la papeleta. El electoralismo no debe desinflar nuestro proceso o nuestra urgencia por soluciones.



La indignación ante la opresión del mal gobierno es el arma más poderosa que tienen nuestros pueblos. Nos confronta con nuestra responsabilidad de actuar. Hace un año tomamos la Plaza Zucotti en el bajo Manhattan como producto de esta indignación. Allí se mezclaron grupos de distintas ideologías políticas, razas, idiomas, inclinaciones sexuales, estratos económicos y educativos, estados migratorios, etcétera. Liberty Square fue un espacio para intercambiar preguntas, posibles soluciones y establecer conexiones entre nuestros problemas. Esta interacción se extiende más allá de nuestra presencia en la plaza o la calle, comenzó mucho antes del 17 de septiembre de 2011 y continuará en esta ciudad y en cualquier parte del mundo donde existan personas que defiendan el derecho de vivir dignamente.

El eje financiero global no ha cambiado. Es iluso pensar que la ocupación de una plaza pública fuera a corregir como arte de magia todos los achaques de una sociedad a la merced de banqueros, inversionistas y políticos serviles. Sin embargo, la experiencia nos puso en perspectiva que la política está en otro lado muy diferente al que propone el simulacro electoral. Nos dimos cuenta que el verdadero acto político se ejerce en el día a día. En la convivencia con el otro. Como se vio en la plaza hacemos política en el arte, en la palabra, en nuestras relaciones amorosas y familiares, en el trabajo, en lo que consumimos, en cómo nos alimentamos, en fin, en los actos más cotidianos de nuestra vida. Esa intimidad es una de las pocas cosas que tenemos completamente en nuestras manos.

Los movimientos pasan por muchas etapas. En esta fase estamos creando estructuras que nos permitan ser escuchados. Buscamos movilizar nuestras voces en calles y plazas, en los televisores, la internet, en publicaciones, en las redes sociales, en los muros de nuestros barrios, en boca de muchos y en la memoria colectiva. Tenemos que ocupar pensando en esas posibilidades plurales y en la simultaneidad de las acciones de solidaridad. A un año de Ocupa Wall Street tenemos más herramientas, proyectos afines y compañeros de lucha.

No solamente se ocupan espacios. Ocupamos en nuestro hablar, pensar y trabajar. Cuando vecinos resisten los abusos de un casero; cuando colegas se organizan para exigir mejores condiciones de trabajos; cuando damos apoyo a los proveedores de alimentos locales; o somos consumidores conscientes, estamos haciendo política. Una vez disipada la ficción de nuestro aislamiento, apreciamos con nuevos ojos nuestras relaciones más cercanas. Crear comunidad es un gesto político contundente que desafía a un sistema que se sostiene promulgando la segregación. Lo que nos queda es radicalizar esta cotidianidad, resistir a la falta de alternativas y abrir nichos para combatir el silencio y el conformismo. Hacer de nuestra política una realidad habitable.

Integramos los movimientos en tanto nos posicionamos como entes de debate y acción en todos los frentes. Estamos creando política fuera de la tradición. Ganar elecciones no debe ser la meta, sino tomar nuestras propias decisiones en nuestros espacios de comunidad. Si abarcamos estos cambios desde lo personal, lo sensorial y cercano, damos pasos para crear el mundo que queremos vivir.

viernes, 24 de agosto de 2012

Lecciones sobre el teatro de los niños de Brooklyn



Hace dos años trabajo en Brooklyn enseñando talleres híbridos de teatro y artes visuales. Mis estudiantes tienen entre cuatro y ocho años. Dado el alto nivel de creatividad y propensión acelerada a la imaginación, el trabajo consiste en establecerles un canal por el cual puedan dejarse ir creativamente. Se les facilita unos materiales, se les da unos pies forzados y se les hace partícipes de una estructura flexible de trabajo concreto.

Casos difíciles he tenido: una niña que se negó a hablar por tres meses, un niño que no entendía nada de inglés o español salvo la palabra “tren”, una niña que se creía gato, un niño que temía al ruido de las aspiradoras, una niña obsesionada con ponys que oía voces en su cabeza, niños que sangran por la nariz, niños con niveles de autismo que ven fantasmas, niños excesivamente tímidos, niños excesivamente hyper-activos.

A pesar de estos casos complicados que requieren una atención peculiar (¿terapia?) puedo afirmar que la tarea resulta placentera y que más que enseñarles sobre el teatro- práctica artística que a esa edad temprana parece serles nata- ellos han sido un laboratorio increíble para entender nociones sustanciales de las artes escénicas.

Aquí resumo unas cuantas a manera de observación personal y sin pretensión de ser exhaustivo:

.La ficción es parte integral de la realidad
La ficción no es la mentira ni un mundo separado. La ficción es omnipresente. Responde a la vida, a los sucesos cotidianos y extraordinarios. Toda dinámica humana tiene unas capas necesarias de ficción aunque luego le pongamos velos a la fantasía como sugiere Slavoj Sizek. Lo que ocurre en la “realidad” y aquello que sucede en la ficción esta íntimamente ligado. Es un diálogo constante de asimilación y transferencia. Los niños borran la frontera entre estos dominios. No la necesitan por que hay un entendimiento inconsciente de los puentes que unen ambos mundos. Ellos son delirantes por que adquirir lenguaje es adquirir ficción. El juego es la expresión más pura de ello, es un ejercicio de dramaturgia: se escogen unos personajes, unas acciones a ejecutar y muchas veces unos diálogos a decir. Se procesan traumas y alegrías. Siempre es un “estar” en el mundo, una de miles de posibilidades. Jugar es el verbo que más les gusta y el que los mantiene saludables. El teatro foro de Augusto Boal proponía de la misma forma el juego y la creación de ficciones insertadas en la vida cotidiana para elaborar una realidad distinta para el oprimido.

.El distanciamiento es importante y necesario
Significa romper momentáneamente el juego o la fantasía con tal de suplir unas necesidades básicas: comer, ir al baño, beber agua, trasladarse a otro espacio o reunirse con los padres nuevamente. Esta ruptura no es dolorosa por que solo es temporera. Representa una pausa con la cual se adquiere energía para los productos mentales subsiguientes, se reflexiona de manera ligera sobre lo vivido y se elabora nuevos materiales imaginativos. Bertolt Brecht propone lo mismo salvo que en vez de comerse la merienda, los actores se detienen para hacer preguntas críticas a la audiencia y demarcar una agenda política.

.Búsqueda de estados extáticos, caos y catarsis
No importa en que sociedad, las raíces del teatro surgieron de ceremonias religiosas en las cuales el clan se unía para entrar juntos a unos estados extáticos o de comunión con la divinidad. Ya inmersos, la colectividad pasa por un periodo de desenfreno gozoso o caos hasta llegar a un punto cúspide o catarsis que lleva inevitablemente al descanso. No hay nada que adoren más los niños que una aventura imaginativa intensa en la cual se puedan abandonar y de ahí generar un caos juntos. En estos estados suelen encarnar personajes y alucinar juntos todo tipo de cosas (monstruos, dinosaurios, archi- enemigos y robots). Re-descubrir esa propensión al caos delicioso que tienen los niños es conectar la práctica a las antiguas ceremonias rituales, al cabaret Dadá, a las propuestas de Antonin Artaud o a los “happenings”. Con estos juegos de alta emoción exorcizan sus miedos, vencen sus paranoias, corren, gritan y ríen. Por lo general el juego termina por agotamiento seguido de un período de silencio y tranquilidad que los sobrecoge.

.Regreso al mundo natural
Aunque estos niños están criados en un ambiente urbano no pueden evitar, al momento de ofrecerles encarnar algún ser viviente, decidirse por animales, insectos e incluso plantas. En estas primeras etapas de sociabilidad la otredad no es humana sino natural (no les interesa las diferencias raciales, culturales o de género, son inclusivos). Al hacer de perros, leones o mariposas van generando un conocimiento de la naturaleza y van controlando sus instintos más básicos. Para el niño de ciudad recrear el mundo natural es una necesidad que le suple mentalmente un espacio de relación con el planeta. Muchas poses de la yoga y de algunos estilos de danza repiten y asumen posturas animales con la misma intención de conexión. Según crecen los niños van perdiendo este interés y empiezan a imitar a los personajes de la cultura popular, a definir quien es el “otro humano” y bajo que reglas y vicios se vive en sociedad.

.No hay necesidad de “type cast”
Como son inclusivos y la imaginación los desborda no hay consideraciones de dar un “tipo”. Todo el mundo puede hacer el personaje que se le antoje. El deseo de encarnar el personaje es suficiente. La coherencia es interna. No tienen que explicar nada. Existe entre ellos un respeto grande a esta libertad. New York y sus crueles castings son el opuesto a esta manera de ser en el arte.

.El héroe soy yo en la ficción
Luego de un período de animales, dinosaurios y flores se empiezan a colar otras figuras en su imaginario: superhéroes, magos y princesas. De acuerdo a la información pop que estén recibiendo (televisión, cine, Internet, videojuegos) se identifican con un personaje y se deciden a convertirse en él en los constantes momentos de ficción/juego. A veces logran que los vistan de acuerdo a esa figura o ellos mismos crean su propia versión del disfraz con la primera prenda de ropa que encuentran. No importa cual hayan elegido: Batman, Superman, Harry Potter, Sleeping Beauty, Princesa Kiki, Lily Frambuesa o Stormy Pony todos responden al mismo arquetipo de héroe o heroína. Son personajes aventureros, superdotados y en control. Se convierten en alter-egos de los niños. Sin embargo la fascinación es por la fachada ya que en realidad no se adentran demasiado en las complejidades sicológicas de estos héroes o en las narrativas que los acompañan. Ser el héroe significa tener un nuevo nombre que a todos gusta y la llave para la representación exitosa de sí mismos. Quieren encajar en el mundo y a lo grande. La construcción del ego es de evidente corte épico.

La ciudad de Nueva York se vanagloria de ser la capital teatral del mundo. Aunque es motivo de otro análisis puedo afirmar que predomina una práctica mercantilista del teatro. Con esto no niego que se hayan encontrado formas rápidas y eficientes de generar producciones. Pero sin duda la inmediatez a ritmo de fábrica es la norma incluso dentro de los ámbitos off, off, off Broadway. Es difícil reflexionar con esta concepción del tiempo. Dentro de estas formas de creación se puede perder de perspectiva aspectos y dinámicas intrínsecas que el teatro ha permitido gestar durante toda su larga historia y que el corillo infantil agraciadamente permite acceder.

No me gusta pensar la educación como una relación jerárquica. Se trata después de todo de un compartir humano y en la manera en que permitamos una relación de intercambio, el aprendizaje ocurre tanto en el estudiante como en el maestro. De la misma manera en que impartimos unos ejercicios y parámetros, me parece importante identificar e incorporar el conocimiento que subrepticiamente nos pasan.

*Publicado originalmente en la revista 80grados.net







miércoles, 25 de julio de 2012

Joint: Verano de Spike


Spike Lee se presentó el pasado 16 de Julio en la sucursal de Soho del Apple Store en New York. La tienda extrañamente se ha vuelto un espacio de gestión cultural y mueve una serie de encuentros titulados, Meet the filmakers. Dejo pendiente una reflexión acerca del lugar sospechosamente corporativo en el dialogo cultural de la ciudad para acercarme simplemente a la buena charla de Lee.

Entre iphones, ipads y macbooks el cineasta habló sobre su nueva película, obra de teatro en Broadway, nuevo documental y party a Michael Jackson. Luego de un hiato de cuatro años Spike vuelve con fuerza, prolífico y en la vena indie autogestionada con que empezó sus primeros trabajos en el cine.

El más reciente “Spike Lee Joint”, Red Hook Summer, continua las llamadas Crónicas de Brooklyn entre las cuales se encuentran Do the Right Thing (1989), Crooklyn (1994), Clockers (1995) y He Got Game (1998). Como esas otras películas Red Hook Summer parece ser un filme intimista enfocado en unos pocos personajes y un regreso de Lee a los temas sociales de la comunidad afro-norteamericana en New York (y al personaje de Mookie de Do the Right Thing). Según el cineasta el proyecto surgió de una conversación con el co-escritor de la película, James McBride, acerca del estado casi inexistente del cine negro en los Estados Unidos. Lee se decidió a co-escribir, producir y filmar rápidamente con pocos recursos-un millón de presupuesto; 16 días de filmación- en un esfuerzo titánico de auto financiación, promoción y distribución. Como en aquella primera She’s Gotta Have It (1986), el director retomó los valores radicales del cine independiente sabiendo que este tipo de historia no interesa a los grandes estudios.

(Es curioso y feliz ver los cartelitos de la película en el tren, los Delis y tiendas pequeñas de Bed-Stuy, Fort Green o Crown Heights, haciendo cómplices a todos los Brooklinianos de este evento cinematográfico).

Red Hook Summer
cuenta la historia de un adolescente de clase media de Atlanta que es enviado por su madre a pasar un verano con el abuelo predicador en los projects de Red Hook. Al ser una narrativa contemporánea, y con el pretexto de la experiencia de shock en el personaje, Lee aborda temas complejos como la vida actual en los projects, la “gentrificación” de Brooklyn y el papel de la iglesia en las comunidades negras.

Pero este no es el único filme que esta trabajando Lee. Para el cumpleaños de Michael Jackson el director estrenará un documental acerca de la creación del disco Bad de 1987. Bad 25 promete ser una mirada interna al proceso de creación musical de Jackson en su momento cúspide, así como un homenaje a su legado. Spike, quien dirigió varios videos de MJ, se refirió al astro como un gran amigo y debió serlo por el fervor que le dedica todo el tiempo (su party Brooklyn Celebrates Michael Jackson se acerca, Agosto 25, y él esta bien excitado con ello). Los clips que mostró enaltecen tanto al mito como su lado más personal. Habrá mucho material visual inédito, home movies y una entrada a los archivos del cantante que grabó 60 demos para el disco. El documental cuenta con la bendición y colaboración del estado Michael Jackson y de seguro será una gozada para los amantes del Rey del pop, aunque dudo mucho que indague en los aspectos oscuros y controversiales que rodearon a la triste figura, o sea, nadie hablará de su cambio de color, cirugías plásticas, aparente pedofilia o obsesiones megalómanas todas ya presentes para el 87.


Como si dos pelis y un party masivo no fuera suficiente, Spike entrará por primera vez al mundo del teatro de Broadway con un “Storytelling Play” protagonizado por el ex campeón peso pesado Mike Tyson. La noticia sonó a extravagancia y antojo de resurrección pero ¿quién sabe?, Tyson mantuvo un profile muy activo en y fuera del ring durante los años noventa y las anécdotas sobre boxeo duro, mordidas de oreja, tatuajes en la cara, cargos de violación y cárcel pueden definitivamente hacer una buena historia. Spike mencionó que están ensayando ocho horas al día y que el retirado boxeador se pone mejor y mejor, llevando a Lee y a su equipo artístico a las lágrimas y risas.


La sesión con Lee terminó con un Q&A en donde el director abordó tímidamente el tema de la "gentrificación" defendiendo la necesidad de respeto, reconocimiento y consideración para con las comunidades ya históricas de Brooklyn. Se habló además del absurdo del Jesucristo blanco en las iglesias negras; sobre la diferencia obvia entre teatro y cine (carencia de edición y repetición de escenas); acerca de la posibilidad de hacer un biopic de Ali y sobre si los cineastas negros deben empezar casi de cero cada vez que realizan una película para ser parte del panorama cinematográfico norteamericano. Spike muy pragmático contestó que hay espacio para todo tipo de historia y lo importante es realizar los trabajos sin adentrarse demasiado en esas consideraciones.

En otras palabras: ¡A trabajar!

domingo, 3 de junio de 2012

La construcción del libro-objeto

** Celebrando la presentación de la novela el pasado viernes 1 de junio del 2012 en la librería McNally Jackson del bajo Manhattan, comparto el texto leído para la ocasión. La presentación fue muy hermosa e íntima. La conversación con Yarisa Colón resonó con mucha buena energía -como es habitual al compartir con ella- y el trabajó de los actores Javierantonio González, Veraalba Santa y Tania Molina (extrañamos a Pedro Leopoldo) me cercioró nuestro buen camino a través del tiempo en la escena y en la vida. Celebro con todos. **




Los desajustados
comenzó como un ejercicio de dramaturgia en un taller con el director y dramaturgo del grupo Malayerba, Arístides Vargas celebrado en San Juan en el 2007. En una de las sesiones Vargas hablaba de “oposiciones”: personajes que quieren lograr o tener una cosa pero se enfrentan a antagonistas o fuerzas que se lo impiden. Esa es la estructura esencial de la narrativa tradicional, el esqueleto clásico del cuento fantástico o de la mayoría de los guiones de cine y televisión. Según la teoría estructuralista todas las historias que leemos de alguna manera funcionan bajo esa premisa.

Analizando estas ideas en el taller saltó a la mente una cita del cineasta Jean-Luc Godard, que más o menos dice así: “Para hacer una película sólo necesito una mujer y una pistola”. Quise adaptar esa idea al ejercicio estructuralista que proponía Vargas. En mi caso la fórmula termino revolviéndose así: un escritor desesperado que quiere publicar; una secretaria obsesionada con el escritor; una pistola en la editorial donde lo rechazan. Aquel ejercicio terminó siendo un pequeño montaje de fin de taller que me mostró las posibilidades de una trama y un título como ese.

Esos bocetos nunca cuajaron como obra. La escritura no fluía en esa dirección. Por momentos me pareció estar bloqueado y abandoné ese texto. Un día casi como una visión se me ocurrió que de ese germen podía salir una novela corta. Impulsivamente hacia allá lance mis esfuerzos.

Ya que el título siempre fue Los desajustados, me pregunté ¿en qué reside el desajuste de este personaje escritor? Las respuestas empezaron a surgir: a Paliedemes lo impacta un rayo; sus procesos mentales se alteran por el accidente; su colección de cuentos es rechazada; su hermano adolescente esta en coma; su novia lo abandona; conoce a la susodicha secretaria obsesiva; vive en una Isla donde la locura impera. La novela fue encadenándose a partir de estos motivos.

Durante los años que dediqué a escribir la novela tuve dos trabajos que alimentaron mucho el desarrollo creativo del texto. En uno documentaba las historias de un grupo de ancianos y el otro se trato de editar la Revista del Instituto de cultura puertorriqueña.

Sin menospreciar la raíz de las vivencias y las emociones comunicadas, con los ancianos me enfrente a unas anécdotas que muchas veces parecían sueños o alucinaciones. En los relatos se mezclaban las guerras, la vida de inmigrante en los Estados Unidos, las clases sociales venidas a menos, la religión, las tragedias y traumas familiares, las alegrías y los triunfos de la supervivencia. Todo ello me inspiró para escribir la historia familiar de Paliedemes y los sueños de Manrique el hermano en coma. Quería que estos segmentos tuvieran cierto lastre fantástico, que ondularan en el terreno frágil de lo onírico, la memoria fracturada y el pensamiento mágico.

La coincidencia de trabajar también como editor en el Instituto de cultura puertorriqueña la tome como una señal a continuar el trabajo e investigar por experiencia propia los menesteres de una editorial. Esta experiencia me dio las herramientas necesarias para poder organizar la edición artesanal que recién estoy distribuyendo. El camino de un libro antes de su publicación es largo. La paciencia para lograr el libro definitivamente salió de ahí.

Los desajustados
es una novela episódica que utiliza herramientas y ambientes del género literario y cinematográfico noir. En ella se van yuxtaponiendo diferentes textos que componen juntos una tela de araña u hoyo negro que atrapa a los personajes en las circunvoluciones de un crimen. Como en toda novela negra las sombras del alma y la psíque son descritas. Los ambientes lúgubres abundan, el uso de alcohol y sustancias y una propensión a la violencia. Como propone este género, el realce de lo oscuro intenta crear un reflejo anímico del ambiente social, en este caso de Puerto Rico.

La narración dominante en tercera persona relata los sucesos que le ocurren a Paliedemes. Los estados alternos de conciencia que experimenta luego de ser impactado por el rayo se intensifican cuando conoce a Marcia, una secretaria en medio de una extraña confabulación de venganza.

La novela enlaza esta trama con los textos que le escribe el propio Paliedemes a su hermano en coma y con reflexiones poéticas que enfocan la acción dentro de unos paisajes internos.

Esta edición limitada de sesenta copias se trabajó en colaboración junto a Yarisa Colón y su Taller Asiray. Además de ser un espacio de creación rodante, el taller de Yarisa es un proyecto editorial independiente que se enfoca en el diseño y la confección de libros hechos a mano. La propuesta de Asiray es realizar ediciones limitadas, inspiradas en el contenido literario y visual del manuscrito. En la creación de los libros se utilizan materiales reciclables pensando en la producción de objetos literarios de manera sostenible y sustentable.

Los desajustados no sólo es un texto a leer sino también un ejemplar único y artesanal. Es un libro-objeto que propone una relación táctil y visual diferente con el lector. Propone un efecto de sinestesia difícil de generar en la producción en masa o el libro en formato digital.

Junto a Yarisa, tuve la oportunidad de decidir cada uno de los elementos envueltos: tamaño, formato, colores, tipografía, papeles y colocación del número de páginas. La búsqueda de esta edición es re-pensar el objeto-libro y la manera de relacionarnos con él. Como editor auto-gestionado me intereso meditar en las posibilidades del libro para irradiar un aura humana en todos los niveles de su confección. Incluso la portada diseñada por Félix & Adriana Adorno investigó las posibilidades del dibujo con las del diseño gráfico digital.

No soy fatalista al momento de pensar en el futuro del libro en tanto objeto de lectura. Pienso que los nuevos formatos pueden co-existir con los antiguos y que en todo caso es un momento ideal para ser creativos con la manera en que se confeccionan. Tengo la opinión de que es posible y necesario pensar la escritura no como una reproducción automática de discursos, sino como un puente posible hacia otras artes.

viernes, 25 de mayo de 2012

Quehacer libresco

**Comparto esta entrevista que me hizo la poeta y hacedora de libros Yarisa Colón con motivo de la publicación y próxima presentación de Los desajustados en la librería McNally Jackson de New York**



Quienes creamos libros a mano intuimos que las pautas que delimitan este medio tan peculiar, por describirlo de algún modo, son muy propias. Digamos libres. Por lo mismo, cuando compartes este proceso con otro escritor, el aprendizaje y las sorpresas son aun más intensas. Así ha sido la experiencia entre Rojo Robles y esta servidora. Desde el 2010, hemos trabajado en lo que hoy es la edición de 60 ejemplares Los desajustados, una novela episódica que utiliza herramientas y ambientes del género literario y cinematográfico noir.

A continuación compartimos una breve entrevista en donde Rojo Robles comenta sobre algunos aspectos de su novela, así como de la labor artesanal junto al Taller Asiray, con miras a que aporte a las conversaciones sobre el tema, generadas tanto en Puerto Rico como en otros lugares. Me parece que la claridad, el compromiso y el talento de Robles, quien se une a otros proyectos de autogestión con su editorial El kibutz del deseo, es clave para nuestro universo libresco.

YC: ¿Por qué publicar tu novela a mano en colaboración? ¿Qué te atrajo a este modo de creación/producción?

RR: Publicar a mano es una forma de cuestionarme lo que significa el acto mismo de publicar, y lo que pensamos de la estética de un libro. El mundo de la publicación está en un período de transición, parece estar en una crisis existencial. Dentro de este contexto jugar con la forma es muy atractivo. Muchas editoriales y autores se están moviendo hacia el libro digital. Antes de acercarme a esa posibilidad quise comenzar explorando el libro en tanto objeto, regresar a la artesanía y rechazar por un tiempo el automatismo de la reproducción mecánica. Uno de los conflictos de la novela es precisamente cómo publicar un libro, de quién dependemos para que un libro llegue a los lectores. Mis personajes no piensan en esta alternativa, pero yo sí. Publicar artesanalmente ha sido una manera de comenzar mi proyecto editorial de una forma muy libre, personal e incluso política.

YC: Se dice que la publicación de libros a mano viene con bastantes limitaciones, por ejemplo, la cantidad limitada de ediciones, la poca distribución, el proceso mismo de elaboración: ¿Qué opinas al respecto?

RR: Es precisamente lo bonito del asunto. Es un acto único, pequeño pero muy cercano. Es un momento privilegiado de observar como la literatura puede conjugarse con la plástica y viceversa. La literatura no es inherente a las máquinas.

YC: Aún con estas y otras “limitaciones”, no pocos escritores/as en Puerto Rico están publicando su trabajo de forma artesanal, particularmente sus poemarios o textos cortos. ¿Crees que las novelas tomen auge dentro de este modo de publicación?

RR: La publicación artesanal es un proyecto genial de autogestión, de tomar la producción creativa, hacerla tuya y reconocer una geografía de lectores. Ojalá veamos más ejemplos de este tipo sin importar el género.

YC: ¿Crees que el diseño conversa con el texto, y vice-versa? ¿De qué manera?


RR: De eso se trata, de las posibilidades de esta conversación, una conversación que se repite con variaciones y giros en cada ejemplar. En este caso particular resaltaría la forma horizontal en que se lee el texto. La acción gana espacio y permite una lectura panorámica, tanto desde el terreno de la ficción, pero también desde los aspectos meta-literarios como la tipografía que varía de acuerdo a la voz narrativa y la enumeración de las páginas hechas con sellos de tinta. La textura es también muy importante. Los desajustados es una novela de emociones vertiginosas y duras. El cartón color sangre de la cubierta nos lo adelanta aunque se reciba inconscientemente al principio.

YC: ¿Por qué el género de la “novela negra”?


RR: La novela negra surgió en los Estados Unidos durante la gran depresión (mediados de los 30, principios de los 40). Se trató de un realismo urbano sucio y decadente. Autores como Raymond Chandler o Dashiell Hammett usaron sus historias para retratar un sub-mundo callejero lleno de criminales, detectives que se movían más allá de la ley y desesperados tratando de sobrevivir. Los tiempos terribles requieren medidas terribles y estas novelas eran una muestra de ello. Sin ser la agenda principal esta literatura develó la doble moral de la sociedad capitalista de entre guerras y le dio espacio en la ficción a los parias y desajustados. Incluso la manera de publicar era diferente, utilizaban los folletines y las revistas. Se le llamaba Pulp Fiction. Era literatura popular.

Como escritor me han interesado más los personajes oscuros que se salen de la norma, los excéntricos y extremistas. Me interesa esa complejidad psicológica. Creo que por eso el campo del noir me atrapa. También es un género que se acopló muy bien al cine. El cine negro está compuesto de películas de intriga muy grises a nivel literal y metafórico, con diálogos astutos, una buena dosis de sexualidad y escenas con pistolas. Soy amante del cine así que esa influencia también está ahí.

Con la crisis económica actual ha resurgido el interés por la literatura negra, no es casualidad. En Europa está muy en boga y en Latinoamérica también en la forma de la narco-novela. Tiene mucho sentido que Puerto Rico se trabajen esos ambientes y tramas. Yo me uno a la movida desde un lugar muy personal, desde mi propio morbo.

YC: ¿Cómo surgieron los personajes de esta novela: el escritor, la secretaria, los jefes de la editorial erótica, los universitarios?


RR: Los personajes surgen de lugares muy misteriosos en mi cabeza. En ellos hay aspectos de mi personalidad y mi manera de ver el mundo, pero también de repente reconozco ciertos amigos en ellos, conocidos, gente que me rodea. Trabajo desde un lugar muy intuitivo, el personaje va creciendo según escribes y va asumiéndose en un cuerpo, una voz y unas acciones. Al inicio del proceso son sólo fuerzas que se atraen o se repelen.

YC: ¿Como director de teatro y dramaturgo, ves relación entre esta novela y tus piezas teatrales, o algunas de ellas?


RR: Hay bastante relación. La idea general de la novela surgió en un ejercicio de dramaturgia: un escritor que por una serie de malentendidos con su libro y una neurosis general termina pistola en mano atacando a unos editores. Esas escenas no cuajaron como obra pero me dieron suficiente base para estructurar el mundo de la novela. Los desajustados cuenta además con varias escenas extensas de diálogo. Es la influencia teatral. Es divertido crear conversaciones… A nivel temático me remite a dos obras anteriores Insultos de ciudadanos motorizados, la cual ya brega con asuntos de secuestro y crimen; y La canción feliz de Marcel Brel que retrata aspectos sórdidos, pero cotidianos de un grupo de artistas y amantes.

YC: ¿Puedes hablarnos sobre de las influencias literarias, cinematográficas y musicales que inciden en Los desajustados?

RR: La novela es transparente en cuanto a las distintas influencias culturales que inciden en ella. Tiene segmentos muy referenciales. Estas referencias forman parte de la construcción de un ambiente y unos personajes con unos gustos muy establecidos. Le brindan al lector ciertas coordenadas y proponen diálogos con otras obras. Es ecléctica la mezcla. Creo que el imaginario puertorriqueño se nutre de muchas corrientes artísticas e intelectuales. No hay ninguna intención de pureza. Tenemos una manera muy extraña de sintetizar. Los personajes no están exentos de eso.

YC: Dado que esta publicación fue realizada – y se presentará – en Nueva York:

¿Esperas darla a conocer en Puerto Rico? ¿Ya lo has hecho?


RR: En marzo pasado participé en la Feria del libro Eugenio María de Hostos en Mayagüez. Allí presenté la novela y se dio un pequeño conversatorio. La novela se ha estado distribuyendo también por correo así que ya hay un grupo de lectores en distintas partes de Puerto Rico. Me gustaría hacer una presentación más grande en San Juan con elementos teatrales. Quizás en la próxima visita.

YC: ¿Planes futuros para Los desajustados y la editorial El kibutz del deseo?


El primero de junio de 2012 presentaremos la novela en la librería McNally Jackson, en Nueva York. Agradecemos a Javier Molea por cedernos el espacio para realizar una lectura teatral en donde participarán Javierantonio González, Tania Molina, Veraalba Santa y Pedro Leopoldo Sánchez Tormes.

Para Los desajustados también estoy preparando una edición impresa bilingüe. Quiero experimentar con un nuevo público que lingüística y culturalmente se relacionará con la novela de forma muy diferente. Estoy abierto a esa sorpresa.

Con El kibutz del deseo espero seguir publicando de manera independiente y trabajando con distintos formatos. Estoy escribiendo una colección de cuentos. Va a buen ritmo así que probablemente ese sea el proyecto del 2013-2014.

**

Yarisa Colón escribe para Global Voices Online, y dirige un proyecto artístico y editorial enfocado en el diseño y la confección de libros hechos a mano llamado Taller Asiray.

viernes, 4 de mayo de 2012

Primero de Mayo 2012- Nueva York

El Primero de mayo fue una oportunidad de tomar la ciudad y habitarla fuera de los circuitos y los vicios del Trabajo. Salimos para cerciorarnos que Nueva York y Manhattan, gran meca del capital, no sólo es edificios, bancos y corporaciones sino también un espacio poblado por humanos que cantan, escriben, pintan, enseñan, meditan, se levantan y sacuden las estructuras de la desigualdad. El trabajador no es sólo el que produce dinero sino el que canaliza su fuerza y energía por el bien estar de los suyos. Por eso celebramos. Salimos a la calle para encontrarnos. Para re-pensar la posibilidades de la realidad común y accionar con esfuerzo y creatividad. No podemos olvidar los atropellos de la historia y los sistemas de poder. Conocer de ello no da el aplomo necesario para hacer presencia y debatir. Los que participamos de las innumerables actividades del Primero de Mayo nos vimos envueltos en calles llenas de vitalidad compartiendo ideas, melodías, textos, materiales e imágenes. Así no puede ser la ciudad del día a día, nos hacen pensar. Pero mirando hacia adentro sabemos que esa es la verdadera razón por la cual trabajamos en esta urbe cosmopolita. Para poder alcanzar al otro, para conocer y aprender con el otro, para expresarnos junto al otro. Esa es la ciudad que queremos. La labor de los movimientos de ocupación es hacerse de espacios y de entenderse en comunidad. Es una labor ardua y continua indefinidamente, una práctica existencial. Ser parte del 99%, trabajar y luchar por el 99% es identificar quienes somos, quien nos rodea, con quien compartimos, observar las infinitas caras y empezar a reconocer vivencias que nos unen, tareas que queremos llevar a cabo juntos. El Primero de mayo permitió a esta ciudad, muchas veces desapegada y conformista, a verse reflejada, unos con otros, en sus distintas tribus y aún más, a saberse parte del mundo.

miércoles, 4 de abril de 2012

Ulgunas facetas del cine en New York

Como cinéfilo vivir en Nueva York es un regocijo constante: abundan las retrospectivas, los festivales y los conversatorios en directo con actores y cineastas. El conflicto con la ciudad no ocurre a nivel de los ofrecimientos cinematográficos, sino con el alto costo para participar de éstos. El precio de la taquilla en estos días fluctúa entre los $13 y $20 dólares. En gran medida la experiencia de visitar las salas de cine se ha vuelto un lujo casi impagable para las clases baja y media.

Pensando en esto propongo traer a cuenta un movimiento cinematográfico de la ciudad que articulaba su trabajo a partir de una idea de inmediatez y accesibilidad en el arte. Propuestas de este tipo pueden informar nuestro presente.


A finales de los 70’s y principios de los 80’s New York era una urbe muy diferente. La ciudad estaba en bancarrota, el downtown parecía una zona de guerra y Brooklyn, Harlem y el Bronx eran considerados guettos. A pesar de lo deprimente de esas circunstancias, la ciudad fue el espacio que germinó uno de los movimientos más radicales de las últimas décadas: el No Wave Cinema.

El no wave comenzó como un homenaje a la nueva ola francesa en cuanto frescura, improvisación y políticas de autor. Este movimiento sin budget estableció un modelo de filmación de guerrilla revolucionando los estándares de producción. Generó una iconografía del artista inconforme mezcla de poeta y criminal callejero. Impuso además una tendencia de distribución en barras, cinematecas y salas de concierto. El cine formaba parte integral de la vida cotidiana, artística y teórica del downtown. Era un medio accesible en todos los niveles.

El No Wave fue una manera de enfrentarse creativamente con la realidad decadente y hacerse un nicho en el ambiente cultural de la época. Para los artistas del No Wave el atrevimiento, la originalidad y la autogestión era lo más importante. Como contracultura, rechazaron las normas establecidas por los mercados, la academia y la cultura “mainstream”. Dominaba la necesidad de expresión y exposición por encima de la maestría de un medio en específico.



Los tiempos han cambiado y hay que decir que ese Manhattan que retratan películas como Unmade Beds de Amos Poe o Permanent Vacation de Jim Jarmush ya no existe. Sin embargo, el mismo sentimiento de asfixia cultural y económica ha regresado. Sugiero un brinco a la película Shame (2011) para pensar en el estado de la cuestión.

Shame
, dirigida por Steve McQueen, retrata la intimidad de un ejecutivo con una adicción sexual. Shame examina al deseo dentro del seno íntimo de un personaje pero también desde la óptica de la ciudad de Nueva York.


El personaje Brandon Sullivan habita una ciudad carente de enlaces emocionales profundos. Las relaciones sexuales se establecen como transacciones comerciales. El ejecutivo en su vida privada continua con las mismas prácticas que ejerce en su trabajo. El deseo esta lacerado. El New York del director McQueen es el del flujo capital. La masa corporativa establece contactos mercantiles y asociaciones efímeras. Es una ciudad de bienes privados y soledad. Shame hace una lectura del sexo en tanto acumulación carente de sentido y es desde ese punto de vista, el de desentrañar ese vacío, que funciona como metáfora de las prácticas corporativas.

No es secreto que las estructuras neo-liberales son la que imperan en el presente y entre innumerables efectos son ellas las que controlan la manera en que se filma, se distribuye y se tiene acceso al cine en la ciudad. Las corporaciones no tienen el propósito de llenar las necesidades culturales o humanistas de la población, sino enriquecerse.

Al presente los espacios cinéfilos independientes se han movido en mayor medida del downtown a los condados periféricos de la ciudad, sobretodo a Brooklyn. Con más frecuencia surgen colectivos que proyectan, discuten y promueven la creación de cine independiente. Se utilizan techos, parques, centros comunitarios, barras y apartamentos particulares para re-apropiarse de la actividad cinematográfica. Algunos grupos están relacionados con los recientes movimientos de ocupación, otros con organizaciones sin fines de lucro o con agendas como las que movieron al no wave cinema. El reclamo en todos los casos es por la necesidad de espacios colectivos de diálogo, arte, política comunitaria y educación.

Me parece que pensar en el no wave, en los movimientos socio-culturales actuales o en el Manhattan retratado en Shame nos permite constatar la ciudad como un lugar donde la lucha socio-económica impera. El cine ha sido, es y debe ser parte de estas luchas como muy bien lo ha visto un cineasta como Spike Lee o el mencionado MCQueen.

Aunque parecería que NYC se ha vuelto un conglomerado corporativo y bancario, la memoria socio-cultural de la urbe también cuenta con referentes de resistencia y autenticidad creativa que engranan muy bien con las propuestas de cambio actuales. Rescatar estas visiones nos puede inspirar las acciones del presente.
Podemos hablar, recordar e interactuar con muchos New York que conviven, se entremezclan o chocan. La posibilidad de esta conversación es re-pensarnos como sujetos en la ciudad, como latinos, cinéfilos y artistas. De ahí toca decidir y asumir nuestro envolvimiento y patrocinios.