viernes, 17 de septiembre de 2010

Aparece Fantasmes



El fantasma es una idea, un relato o una presencia que regresa y se manifiesta en un estadio irresoluto e incorpóreo del ser. En Puerto Rico una banda muy independiente y hermitaña se llama Fantasmes, utilizando el vocablo francés del término. Siguiendo los designios de su propio nombre, el proyecto musical liderado por el compositor pluri-intrumentalista Mario Negrón, sigue como práctica, precisamente, el arte fantasmático de aparecer y desaparecer, de ser una presencia enigmática que resurge de nebulosos lugares.
Puede ocurrir que instalados cómodamente en nuestro memoria musical, alejados ya de nuestra banda sonora habitual y de los shows a los cuales nos tienen acostumbrados, Fantasmes vuelva a manifestarse con nuevas canciones ya sea en vivo (conciertos de asistencia rigurosa para los seguidores por lo inconstante de los mismos) o por medio de una nueva grabación; agraciadamente ambas cosas como ha sucedido esta semana.
Fantasmes (Mario, Darío (guitarrista y manejador) y Juanto) se reintegraron y tienen un nuevo E.P. titulado Sidetracked. Son ocho canciones nuevas compuestas en secreto en pequeños cuartos y grabadas con maquinas extrañas de tape que casi ya nadie usa. Sidetracked (término que se podría interpretar como un desvio de la atención, un fuga de la mente) es un disco que sirve de acompañamiento sonoro a un mundo bizarro que ya no se encuentra en los mapas.
Las canciones causan extrañamiento. Enigmáticas, tantean con corrientes minoritarias de la música popular como el shoegaze, el dream pop o los experimentos vanguardistas de compositores como John Cage, John Cale, Brian Eno o Frank Zappa por mencionar sólo algunos referentes.
Los tracks son piezas que se unen con puentes de misteriosa procedencia que piden una verdadera escuchada, no una tocada rápida del shuffle. Es verdaderamente una colección concebida como un album entero (cosa casi extinta en estos días de ADD musical) con cierto concepto unitario que nos tocara a cada cual descubrir o descifrar.
En este trabajo se conjuga la poesía hermética que remite a pasajes interiores: reflexiones minúsculas del espacio y la emoción; la disonancia; los loops; la melodía con mucho tape echo; las texturas sonoras; una comedia del absurdo y la sorpresa (la fiesta al final de Bridge's End) y otras curiosidades sónicas. Toda esta amalgama en una producción bastante analógica en el mejor espíritu indie auto-gestionado, trabajado con esmero, experimentación y completada por la inyección precisa del sonidista Nicolás Linares.
Con cada aparición, desaparición y regreso, Fantasmes se vuelve una banda novedosa e imprescindible que refresca nuestras neuronas y narrativas mentales. Da gusto escucharlos de nuevo. Su nueva faceta en la discográfica electrónica augura nuevas aventuras en inusuales territorios. Mantengamos nuestro radar funcionando.

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