jueves, 26 de agosto de 2010

Coney Island, Martí y el cierre del verano

El segundo párrafo de la crónica que José Martí escribió sobre Coney Island dice lo siguiente:

"Hoy por hoy, es lo cierto que nunca muchedumbre más feliz, más jocunda, más bien equipada, más compacta, más jovial y frenética ha vivido en tal útil labor en pueblo alguno de la tierra, ni ha originado y gozado más fortuna, ni ha cubierto los ríos y los mares de mayor número de empavesados y alegres vapores, ni se ha extendido con más bullicioso orden e ingenua alegría por blandas costas, gigantescos muelles y paseos brillantes y fantásticos".

De toda esta admirada descripción me interesa rescatar como muy vigentes las palabras: muchedumbre/ frenética/ fortuna/ y fantástico. Muchedumbre, por que no importa si están o no están miles de personas ahí, se siente en ese paraje como si la humanidad fuera una fuerza arrolladora que consume todo a su paso; Frenético, por lo poco coherente de sus ofrecimientos; Fortuna, se entiende por sí misma, una playa no es una playa, es un lugar donde poner negocitos y cosas absurdas que generan dinero; Fantástico, por que siempre parece que una dimensión desconocida y oscura se puede manifestar en las geografías, como que en tiempos mejores hubo un hotel gigante en forma de elefante.

Coney Island se enorgullece de mantener su forma e ideocincracias por ya más de un siglo. Es una fómula que se ha probado exitosa a pesar de lo disparatado de la propuesta inicial. Coney sigue siendo "uno de esos lugares de verano, rebosante de gente, sembrado de suntuosos hoteles, cruzado de un ferrocarril aéreo, matizado de jardines, de kioscos, de pequeños teatros, de cervecerías, de circos, de tiendas de campaña, de masas de carruajes, de asambleas pintorescas, de casillas ambulantes, de vendutas, de fuentes".
Visité esta localidad playera en un día flojísimo y nublado. La feria cerró temprano, no había cerveza, los salvavidas se aburrían viendo la inmensidad de la playa vacía, las gaviotas estaban llenas de hot dogs por dentro, los pescadores observaban las aguas y el circo de los Ringling Bros,sonaba lejano con sus últimas tonadas de la temporada. La fiesta ya se había terminado. Septiembre se avecina y el trabajo se encargará de sacarnos del buen disfrute. Coney será el lugar meláncolico, triste, y por fin hermoso del otoño y el invierno .

Estas reflexiones vienen casi por obligación: Coney es la obstinación norteamericana por mantener las formas de hacer dinero. La incapacidad de valorar un espacio natural por sus propias cualidades. La absurdidad y la obtentación de lo burdo y lo grotesco (podemos disfrutar esto desde lo kitsch o desde el absurdo capitalista no existencialista). Lo que inició como una gran aventura moderna se ha quedado como un maquillaje gastado y ruinoso, que insiste en llamarse ocio y apellidarse verano. Al menos, y gracias al clima, el lugar descansa de sí mismo por bastantes meses.

Creo que prefiero el Coney cerrado, con poca gente, con sentimiento de final de fiesta, sin freaks que matar con paintballs, sin música techno, con las machinas quietas, sin basura por todos lados y con el circo a punto de irse. Incluso creo que lo prefiero nublado e indefenso.
Mientras más cansado y ventoso, mejor la mente, al menos la mía (sólo puedo hablar de ella) se situa y comprende detalles que antes se escapaban por lo apabullante de la experiencia. En su inutilidad como aparato se encuentra su grandeza. Coney es una burbuja metafórica de la Selva York y como tal, su pequeño apocalipsis parace más venturoso. Por fin se le concede a la playa ser playa y a los habitantes, un espacio para descansar de todo lo que hay que descansar en esta ciudad. coney es un refugio cuando esta cerrado y ensombrecido.

Martí empieza su crónica de Coney así:

"En los fastos humanos, nada iguala a la prosperidad maravillosa de los Estados Unidos del Norte. Si hay o no en ellos falta de raíces profundas; si son más duraderos en los pueblos los lazos que ata el sacrificio y el dolor común que los que ata el común interés; si esa nación colosal, lleva o no en sus entrañas elementos feroces y tremendos; si la ausencia del espíritu femenil, origen del sentido artístico y complemento del ser nacional, endurece y corrompe el corazón de ese pueblo pasmoso, eso lo dirán los tiempos."

Un siglo despúes esas preguntas, que más bien son temores lúcidos, ya están bastante contestadas, lo sabemos todos, no tengo que insistir en ello, por más que ahora tambien incluyan una película llamada Earth en 4D.

1 comentario:

Rojo Robles dijo...
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