martes, 14 de abril de 2009

Si los sueños sueños son, por qué carajo me despierto por la mañana

Por todo lo consumido en la semana de la hambruna
Y la astucia pueblerina
Descubrimos poco a poco cómo sobrevivir.

El incienso de tus nalgas
Sobreviene a mis versos tiesos
En una colindancia de guardias grises,
De traidores y mentirosos
Con todas las de ganar pero sin
Atisbo de precaución.

Y regresas a ser cadáver.
Ya deberías estar acostumbrado.
En el febril diámetro de tu sombra.

por: Chemola, Zeviola y Cocola

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